lunes, 12 de noviembre de 2007



EL MANIFIESTO DEL PARTIDO COMUNISTA.

Se llamó Manifiesto, del latín manifestus, que significa "claro, evidente".

El manifiesto es un acta escrita en la que se explica o da a conocer algo.

El manuscrito del Ma­nifiesto, redactado por Marx y Engels, fue remitido en enero desde Bruselas a Londres, donde fue publicado en diversos idio­mas. En febrero de 1848, salió a la calle el Manifiesto.

Todos los que aspiran a ser comunistas deben leer y releer sin cesar las líneas entusiastas del Manifiesto. Es la primera exposición sistemática de la doctrina de Marx y de Engels.

IDEAS FUNDAMENTALES DEL CAPÍTULO PRIMERO.

El Manifiesto em­pieza declarando que el problema del comunismo ocupa ya un lugar importante en la política de los diversos estados europeos, ya por esas fechas. Las clases burguesas encabezan una lucha des­piadada contra los comunistas.

Los gobiernos burgueses se han unido a los estados feudales para acosar al comunismo. Para enfrentarse a esta campaña contra el comunismo, en la que participan todas las clases de la burgue­sía, y para acabar con las falsedades que calumnian a los comu­nistas, éstos exponen abiertamente sus concepciones, sus fines y sus aspiraciones.

La historia es la lucha de clases.

El primer capítulo, titulado "Burgueses y proletarios", demuestra que la historia del desarro­llo de la sociedad pasa de las formas sociales inferiores a las superiores: de la sociedad esclavista, en que los dueños explotaban a sus esclavos, a la sociedad feudal, en que los señores obliga­ban a los campesinos siervos a trabajar para ellos. Luego, la socie­dad feudal cede el sitio a la capitalista, en la que los capitalistas viven del trabajo de los obreros. Pero la sociedad capitalista no es eterna y deberá ceder ante la sociedad socialista. El paso de un régimen social a otro no tiene lugar automática ni pacíficamente, sino mediante la lucha de clases, cuya violencia e intensidad al­canza su punto culminante durante la revolución.

Frente a los socialistas utópicos, que pensaban erróneamente que la historia puede ahorrarse la lucha de clases, Marx y Engels establecieron que ella es el principio esencial de la historia. "La historia de todas las sociedades hasta nuestros días no ha sido más que la historia de la lucha de clases”. Engels aclaró después que se referían aquí a las sociedades en que existen clases explo­tadoras, y no al régimen de comunismo primitivo ni al de la sociedad socialista.

El primer capítulo del Manifiesto indica que en las socie­dades dominadas por los explotadores, las clases, enemigas sin cuartel, son irreconciliables.

En la época capitalista, "...la sociedad se escinde cada vez más en dos amplios campos opuestos, en dos grandes clases direc­tamente enemistadas: la burguesía y el proletariado".

La aparición de la burguesía. Marx y Engels demuestran cómo nació la burguesía, cómo se enriqueció y cómo, por la lucha de clases y la revolución burguesa, ha logrado coger las riendas del poder.

Uno de los nuevos rasgos que diferencian el capitalismo del feudalismo es la rapidez con que se desarrolla la técnica indus­trial que, en tiempos feudales, progresaba muy lentamente. La com­petencia entre los capitalistas les obliga a introducir sin cesar nue­vas máquinas y nuevos procedimientos de producción. Pero, aun cuando en el régimen capitalista la producción aumenta y se ex­tiende rápidamente, las masas populares siguen llevando una vida miserable. No tienen más que un poder adquisitivo irrisorio, con lo que el comercio se estanca, la producción se paraliza y sobre­vienen las crisis económicas. Estas crisis, como hemos visto hace poco, se deben a la ausencia de un plan productivo y a la miseria de las masas populares, que no alcanzan a comprar más que un mínimo de las mercancías producidas. Por su parte, los capitalistas, para aumentar los beneficios, producen la mayor cantidad posible de mercancías sin tener para nada en cuenta las necesidades del consumo. Aparece entonces la crisis, y con ella una agravación de la, ya de por sí angustiosa, situación de los trabajadores.

El proletariado es el enterrador de la burguesía. "Con el des­arrollo de la burguesía, es decir, del capital, se desarrolla el prole­tariado, la clase contemporánea de los obreros...”

El proletariado emprende la lucha contra la burguesía y aúna para ella todas sus energías, y, tras haber creado su propio partido, derrocará a la burguesía y edificará una sociedad sin propiedad privada ni explotación. Así, pues, ya en 1848 predecían Marx y Engels que el proletariado sería el enterrador de la burguesía y del capitalismo.

El Estado burgués, máquina de oprimir a las masas populares.

En el capítulo primero del Manifiesto, Marx y Engels han dado una definición del aparato estatal del que se sirve la burguesía para mantenerse en el poder. "El gobierno moderno -han es­crito-- no es más que un comité administrativo de los asuntos comunes a toda la clase burguesa."

Durante las huelgas, los gobiernos burgueses acuden con fre­cuencia al ejército para reprimirlas. Promulgan leyes que protegen a la propiedad capitalista y a la explotación de los obreros por parte de los patronos. Prohíben, por ejemplo, los sindicatos, los partidos políticos y las huelgas obreras.

IDEAS PRINCIPALES DEL CAPITULO SEGUNDO. LA DICTADURA DEL PROLETARIADO,

IDEA ESENCIAL DEL MARXISMO.

Los comunistas son la vanguardia de la clase obrera. En el ca­pítulo segundo, titulado "Proletarios y comunistas", declaran Marx y Engels que los comunistas constituyen la vanguardia de la clase obrera. Los comunistas representan "...la fracción más resuelta de los partidos obreros de todos los países, la fracción que lleva tras de sí a todos los demás; teóricamente, aventajan al resto del proletariado por su clara inteligencia de las condiciones, de la marcha y de las metas generales del movimiento proletario." Así, los comunistas representan el grupo más avanzado, el más consciente y más resuelto de las masas obreras.

La necesidad de la dictadura del proletariado. Marx y Engels han hecho hincapié en que la finalidad inmediata de los comu­nistas consistía en poner fin a la dominación burguesa y llevar al proletariado a la conquista del poder político. En el Manifiesto del Partido Comunista se encuentran formuladas la idea de la dictadura del proletariado y la del derrocamiento del poder de la burguesía, así como la de la conquista del poder por el pro­letariado.

El comunismo científico ha indicado el camino a seguir para la liberación de la humanidad. Carlos Marx y Federico Engels, jefes y maestros del proletariado, han elevado hasta la cúspide el comunismo científico, cuyo nacimiento fue uno de los grandes acontecimientos de la historia mundial. Basándose en los datos proporcionados por la ciencia, Marx y Engels han demostrado la necesidad del comunismo, es decir, de un sistema social en el que las tierras, las fábricas, los talleres y todos los medios de pro­ducción pertenezcan a la colectividad. Marx y Engels han dejado sentado que para que la explotación desaparezca y triunfe el socia­lismo, hay que pasar por la intensificación de la lucha de clases y por la revolución proletaria.

La idea de la propiedad del pueblo (propiedad comunista) de los medios de producción. Marx y Engels han probado que el comunismo no es una ficción ni un sueño de utopistas, sino la consecuencia lógica del desarrollo de la sociedad capitalista. Esta­blecieron que para que cesase la explotación del hombre por el hombre, había, ante todo, que proceder al aniquilamiento de la propiedad privada de los medios de producción y hacer de ellos una propiedad colectiva.

Los tres fines de la dictadura del proletariado:

1) Represión de los explotadores. Para conservar el poder y hacer posible la edificación de la futura sociedad sin explotación, decian Marx y Engels, la clase obrera debe afianzar su propio gobierno, la dic­tadura del proletariado.

Apoyados en los datos de la ciencia, ambos autores han de­mostrado que el paso del capitalismo al comunismo no puede hacerse de un día para otro, sino que es imprescindible un pe­ríodo de transferencia, el de la dictadura de! proletariado, durante el que la clase obrera tiene que ejercer un poder fuerte y dirigir el Estado.

¿Cuáles son los fines primordiales de la dictadura del prole­tariado? El Estado proletario emplea la fuerza para oponerse a la resistencia de la burguesía despojada de su poder y que trata de recuperarlo. La dictadura del proletariado tiene que suprimir a la minoría explotadora en nombre de los intereses de la mayoría trabajadora.

2) La dirección de todos los trabajadores. La clase obrera, apo­yada por su gobierno y su partido, reúne a todos los trabajadores, y en primer lugar a los campesinos. Se pone a su frente y crea con ellos la nueva sociedad, sin explotación, sin propiedad pri­vada de los medios de producción, sin clases antagónicas. Esta nueva sociedad asegurará un auge rápido de la producción social y una abundancia de productos. La dictadura del proletariado es por lo tanto indispensable para hacer llegar la revolución a la victoria definitiva del socialismo.

3) defensa de la patria contra el enemigo exterior. La dicta­dura del proletariado tiene otra función vital que cumplir; la de­fensa militar de la patria contra sus enemigos exteriores. Sin la dictadura del proletariado, ningún país en que haya prevalecido internamente la revolución proletaria, podrá salvaguardar su li­bertad y su independencia en caso de agresión del enemigo exterior.

La dictadura del proletariado representa la verdadera demo­cracia. Importancia del partido. La dictadura del proletariado encarna la genuina democracia. Representa la soberanía popular y sustituye a la hipócrita democracia burguesa por una democra­cia auténtica, proletaria, que asegura a los trabajadores los dere­chos más amplios. Más, para hacerse con el poder, para trans­formar la sociedad, para suprimir la miseria de las masas, el pro­letariado debe crear su propio partido. Sin partido, ni puede emanciparse el proletariado, ni puede tomar e! poder, ni puede modificar la sociedad.

La idea del internacionalismo proletario.

El Manifiesto en­cierra una vibrante llamada a los trabajadores separados por las fronteras. Esta llamada se cifra en la famosa consigna: " Prole­tarios de todos los países, uníos". Los fundadores del marxismo educaban a los obreros en el espíritu de la unión fraternal, en el internacionalismo proletario.

A todos proponían objetivos y tareas comunes, pues Marx y Engels estaban íntimamente convencidos de que los obreros no pueden ni deben permanecer indiferentes a la suerte del partido.

Siendo la única fuerza capaz de conducir hasta el fin la lucha para librar a los trabajadores del dominio capitalista, el prole­tariado combate por la libertad y la independencia de su pueblo y de su país.

Esta es la razón por la que el pueblo considera la indife­rencia hacia la patria como un crimen infamante para el que lo comete, el cual no le inspira sino desdén. Solamente el que se sienta unido a su pueblo hasta el punto de hallarse dispuesto a derramar por él su propia sangre, sólo aquel que comparte sus alegrías y sus penas, y que se apercibe a servir de heroica y abne­gadamente, puede ser considerado como un verdadero interna­cionalista. Este siente por su pueblo e! amor leal de un hijo o de una hija, lucha por su libertad contra los enemigos del exte­rior, contra los agresores que tratan de someterlo, y, en los paí­ses capitalistas, lucha contra la burguesía y los terratenientes que lo oprimen en el interior.

Después de derrocado el poder de los explotadores en la URSS y establecida la dictadura del proletariado, la Gran Revolución Socialista de Octubre ha creado una patria socialista, no sólo para los pueblos del país de los Soviets, sino también para los trabajadores del mundo entero.

Al edificar la sociedad comunista y al reforzar a diario la seguridad de su patria socialista, el pueblo soviético lucha por la causa de los proletarios y por la de las masas trabajadoras opri­midas del mundo entero.

El capítulo III del Manifiesto Comunista denuncia con sumo rigor las teo­rías, las ideas que frenan la dinámica del movimiento obrero. El IV capitulo expone las tareas y los métodos de acción de los comunistas en todos los países cuando llegue la hora de la revolución futura, teniendo en cuenta las peculiaridades locales de cada país.

Las conclusiones del Manifiesto.

En las conclusiones del Ma­nifiesto se dice: "los comunistas no se rebajan a disimular sus opiniones y sus planes. Proclaman abiertamente que sus metas no pueden alcanzarse más que por la destrucción violenta de todo el orden social tradicional. ¡Tiemblen las clases dirigentes ante la idea de la revolución comunista! Los proletarios no tienen nada que perder fuera de sus cadenas y sí, en cambio, tienen un mun­do que ganar."

“Proletarios de todos los países, uníos"

Esta llamada a la lucha es la que cierra el Manifiesto del Partido Comunista.

Alcance e importancia del Manifiesto.

El Manifiesto del Partido Comunista representa al mismo tiempo una exposición de la teoría del comunismo científico y una invitación a todos los obreros del orbe a unirse para destruir el capitalismo y configu­rar un partido político.

Los creadores de la teoría del comunismo científico.

Marx y su fiel amigo y compañero' de trabajo Engels, eran al mismo tiempo revolucionarios activos. Crearon el primer partido prole­tario dotado de una teoría revolucionaria científica.

El comunismo científico fue al mismo tiempo una nueva teoría revolucionaria, una verdadera conmoción científica y un nuevo eslabón en la lucha revolucionaria de los obreros. La teo­ría revolucionaria del comunismo científico iluminó con la antor­cha de la razón el movimiento obrero de masas que hasta aquel momento no se había manifestado más que de una manera espon­tánea, no organizada.

La propagación del marxismo en los me­dios obreros armaba al movimiento obrero con un elemento cons­ciente, elevándolo a un grado superior, alentándole con una fuer­za de la cual antes carecía.

En 1890, Engels pudo escribir con razón que el Manifiesto se había convertido en " la obra más difundida, la más inter­nacional de toda la literatura socialista, el programa común de millones de obreros de todos los países, desde Siberia a Califor­nia."

He aquí lo que en 1895 escribía Lenin del Manifiesto del Partido Comunista: "Este folleto vale por tomos enteros: su espí­ritu da vida y movimiento hasta nuestros días al conjunto del proletariado organizado y combativo del mundo civilizado".

"La doctrina de Marx es todopoderosa -escribía Lenin ­porque es justa; es armónica y completa: da a los hombres. Una concepción coherente del mundo, irreconciliable con las supers­ticiones, de cualquier índole que sean, con la reacción política, con cualquier tipo de defensa de la opresión burguesa."

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