viernes, 25 de abril de 2008

El Fondo Monetario Internacional o FMI (en inglés: International Monetary Fund, IMF) como idea fue planteado el 22 de julio de 1944 durante una convención de la ONU en Bretton Woods, New Hampshire, Estados Unidos; y su creación como tal fue en 1945. Sus estatutos declaran como objetivos principales la promoción de políticas cambiarias sustentables a nivel internacional, facilitar el comercio internacional y reducir la pobreza.

Forma parte de los organismos especializados de las Naciones Unidas, siendo una organización intergubernamental que cuenta con 185 miembros. Actualmente tiene su sede en Washington, D.C. y su actual Director Gerente, el político español Rodrigo Rato, abandono el cargo el 31 de octubre de 2007. Para sustituirlo, el 28 de septiembre de 2007 se designó al político francés Dominique Strauss-Kahn.

Sus fines son evitar las crisis en los sistemas monetarios, alentando a los países a adoptar medidas de política económica bien fundadas; como su nombre indica, la institución es también un fondo al que los países miembros que necesiten financiamiento temporal pueden recurrir para superar los problemas de balanza de pagos. Otro objetivo es promover la cooperación internacional en temas monetarios internacionales y facilitar el movimiento del comercio a través de la capacidad productiva.[

]Desde su fundación promueve la estabilidad cambiaria y regímenes de cambio ordenados a fin de evitar depreciaciones cambiarias competitivas, facilita un sistema multilateral de pagos y de transferencias para las transacciones, tratando de eliminar las restricciones que dificultan la expansión del comercio mundial. Asimismo, asesora a los gobiernos y a los bancos centrales en el desarrollo de sistemas de contabilidad pública.

Otorgamiento de recursos financieros

Adicionalmente, otorga temporalmente aquellos recursos financieros a los miembros que experimentan problemas en su balanza de pagos.

Se aspira a que cualquier miembro que reciba un préstamo lo pague lo antes posible para no limitar el acceso de crédito a otros países. Antes de que esto suceda, el país solicitante del crédito debe indicar en qué forma se propone resolver los problemas de su balanza de pagos de manera que le sea posible reembolsar el dinero en un período de amortización de tres a cinco años, aunque a veces alcanza los 10 años.

Directores Gerentes del FMI

Camille Gutt (Bélgica, 1946-1951).

Ivar Rooth (Suecia, 1951-1956).

Per Jacobsson (Suecia, 1956-1963).

Pierre-Paul Schweitzer (Francia, 1963-1973).

H. Johannes Witterveen (Países Bajos, 1973-1978).

Jacques de Larosière (Francia, 1978-1987).

Michel Camdessus (Francia, 1987-2000).

Horst Köhler (Alemania, 2000-2004).

Rodrigo de Rato Figaredo (España, 2004-2007 )

Dominique Strauss-Kahn(Francia, 2007- )

Críticas a la acción del FMI

Sin embargo, sus políticas (especialmente, los condicionamientos que impone a los países en vías de desarrollo para el pago de su deuda o en otorgar nuevos préstamos) han sido severamente cuestionadas como causantes de regresiones en la distribución del ingreso y perjuicios a las políticas sociales. Algunas de las críticas más intensas han partido de Joseph Stiglitz, ex-Economista Jefe del Banco Mundial y Premio Nobel de Economía 2001.

Algunas de las políticas criticadas son:

Saneamiento del presupuesto público a expensas del gasto social. El FMI apunta que el Estado no debe otorgar subsidios o asumir gastos de grupos que pueden pagar por sus prestaciones, aunque en la práctica esto ha resultado en la disminución de servicios sociales a los sectores que no están en condiciones de pagarlos. Generación de superávit fiscal primario suficiente para cubrir los compromisos de deuda externa. Eliminación de subsidios, tanto en la actividad productiva como en los servicios sociales, junto con la reducción de los aranceles. Reestructuración del sistema impositivo. Con el fin de incrementar la recaudación fiscal, ha impulsado generalmente la implantación de impuestos regresivos de fácil percepción (como el Impuesto al Valor Agregado) Eliminación de barreras cambiarias. El FMI en este punto es partidario de la libre flotación de las divisas y de un mercado abierto. Implementación de una estructura de libre mercado en prácticamente todos los sectores de bienes y servicios, sin intervención del Estado, que sólo debe asumir un rol regulador cuando se requiera.

El concepto de servicios, en la interpretación del FMI, se extiende hasta comprender áreas que tradicionalmente se interpretan como estructuras de aseguramiento de derechos fundamentales, como la educación, la salud o la previsión social. Políticas de flexibilidad laboral, entendido como la desregulación del mercado de trabajo. Estos puntos fueron centrales en las negociaciones del FMI en Latinoamérica como condicionantes del acceso de los países de la región al crédito, en la década de 1980. Sus consecuencias fueron una desaceleración de la industrialización, o desindustrialización en la mayoría de los casos. Con ellos se volvía a economías exportadoras de materias primas. Las medidas aplicadas generaron fuertes diferencias en la distribución del ingreso y un aumento de la desigualdad, junto con la desaparición o restricción de las redes sociales de apoyo otorgadas anteriormente por el Estado. Aunque ya existían desigualdades sociales anteriormente, las medidas las exacerbaron. En muchos países en desarrollo de Latinoamérica y África, la aplicación de esas medidas fue llevada a cabo por gobiernos dictatoriales, y significaron una integración desequilibrada a la economía mundial.

Es de notar, por otra parte, que los modelos de política de industrialización por sustitución de importaciones de algunos países en desarrollo presentaban ya anomalías al subsidiarse costos de manufactura y ventas más caros internamente, por medio de mercados cautivos, en relación a los costos y precios externos.Las recesiones en varios países latinoamericanos a fines de la década del noventa y crisis financieras como la de Argentina a finales de 2001, son presentadas como pruebas del fracaso de las "recetas" del Fondo Monetario Internacional, por cuanto esos países determinaron su política económica bajo las recomendaciones del organismo.Debemos a su vez, recordar que el caso de Argentina fue uno de los más importantes a nivel internacional con respecto al fracaso de las políticas del FMI, debido a que era considerada la alumna ejemplar de este organismo por cumplir durante las últimas décadas al pie de la letra las normas que se le indicaban, y que demostró que fracasaron, llevando a muchos países emergentes a tener una gran desconfianza, así como también a perderle credibilidad, a esta institución.

El Fondo Monetario Internacional (FMI)

Los intercambios de moneda son condición imprescindible para el comercio mundial. Cada una de las monedas que se utiliza en algún país del mundo, sea el dólar americano, el dirham marroquí o la gorda haitiana, tiene un valor en términos de las demás monedas.

Aunque poca gente es consciente de ello, los mercados de divisas afectan de forma notable nuestra vida cotidiana. No sólo necesitamos divisas cuando vamos a viajar al extranjero; cada vez que adquirimos un producto importado o fabricado con productos importados, estamos beneficiándonos de la existencia de unos mercados fluidos de divisas. Actualmente es posible para cualquier persona viajar y comerciar en cualquier parte del mundo prácticamente sin restricciones. Ahora nos resulta difícil comprender las barreras a la convertibilidad que se levantaban continuamente durante la primera mitad del siglo XX. La fluidez actual de los mercados de divisas la debemos principalmente a la actividad del FMI.

OBJETIVOS DEL FMI
La Carta Constituyente del FMI le asigna los siguientes fines:

  • Promover la cooperación monetaria internacional

  • Facilitar la expansión y crecimiento equilibrado del comercio internacional

  • Promover la estabilidad en los intercambios de divisas

  • Facilitar el establecimiento de un sistema multilateral de pagos

  • Realizar préstamos ocasionales a los miembros que tengan dificultades en su balanza de pagos

  • Acortar la duración y disminuir el grado de desequilibrio en las balanzas de pagos de los miembros.

La decisión de crear el FMI y el Banco Mundial se adoptó en una conferencia internacional en Bretton Woods, New Hampshire, USA, en julio de 1944. La fecha oficial de su creación es el 27 de diciembre de 1945, en la que representantes de 29 países firmaron su Carta Constituyente. Las operaciones financieras comenzaron el 1 de marzo de 1947. Actualmente (abril de 2004) hay 184 países miembros. Su organización la forman 2.680 funcionarios procedentes de 141 países.

  • Estados Unidos es el mayor contribuyente del fondo con DEG 37.100 millones (unos US$51.200 millones), el 18% de las cuotas; dispone así de 371.743 votos, el 17,1% del total.

  • Palau, uno de los miembros más recientes, tiene la cuota más pequeña, DEG 3,1 millones (unos US$4,3 millones), lo que le otorga 281 votos (0,013% del total).

Las actividades del FMI se financian mediante las cuotas que aportan sus miembros. Es el propio FMI el que determina, en función de la riqueza de cada país y de su situación económica, el importe de la cuota con la que cada miembro debe contribuir. Cuanto más rico es el país mayor es su cuota. Las cuotas se revisan cada cinco años y pueden ser subidas o bajadas en función de las necesidades del FMI y de la prosperidad económica del miembro. El sistema de cuotas cumple varios objetivos. En primer lugar, forman una bolsa de dinero (el Fondo) de la que el FMI puede disponer para prestar a miembros con dificultades financieras. En segundo lugar, la cuota de cada miembro sirve para determinar qué cantidad puede pedir prestada al fondo. Cuanto mayor sea la contribución financiera de un país miembro mayor será la cantidad que puede pedir en momentos de necesidad. En tercer lugar, la cuota determina el poder de voto de cada miembro.

La forma habitual en la que los países miembros obtienen financiación del FMI es mediante la compra de las divisas que necesiten, que son pagadas con la moneda nacional. Esas operaciones se completan con un pacto de reventa, es decir, pasado un tiempo determinado, el país en cuestión tendrá que devolver las divisas y retirar su moneda. Los tipos de interés son nulos o muy bajos, pero el país tiene que demostrar que está realizando una política equilibradora de su balanza de pagos. Cuanto mayor sea el crédito, mayor control y más estrictas condiciones impondrá el FMI. La unidad de medida de los créditos para cada país es su cuota, que es dividida en tramos (o segmentos). Cuando el importe solicitado es del 25% de la cuota, las condiciones son muy sencillas. Cada tramo adicional (cada 25% adicional) que se solicite, implicará una mayor supervisión por el FMI de la política económica del país.

Actividades del FMI

SUPERVISIÓN.- El FMI analiza y valora las políticas cambiarias de los países miembros bajo la óptica de la situación económica general y de la estrategia política de cada miembro. Para ello publica bianualmente el World Economic Outlook y realiza consultas anuales bilaterales con países concretos. Además establece acuerdos en casos concretos para una supervisión más estrecha y control y seguimiento de programas concretos. Normalmente estos acuerdos sirven para restablecer la confianza internacional en la capacidad de pago futura del país.

AYUDA FINANCIERA.- El FMI apoya las políticas de ajuste y reforma de los países miembros con problemas en sus balanzas de pagos mediante préstamos y créditos. Al 30 de junio de 2003, el FMI era acreedor de un total de US$107.000 millones a favor de 56 países, de los cuales 38 reciben préstamos en condiciones concesionarias.

ASISTENCIA TÉCNICA.- Los expertos del FMI realizan estudios sobre la economía de los estados miembros; asesoran en el diseño e implementación de las políticas monetaria y fiscal, en la creación de instituciones (bancos centrales y similares), en la obtención y tratamiento de datos estadísticos. También se ayuda a la formación de funcionarios y expertos locales.

Uno de los principales objetivos del FMI en el momento de su constitución era la creación de un sistema internacional de cambios. El sistema del FMI duró 25 años y sólo dejó de funcionar a comienzos de los años setenta, cuando el extraordinario incremento en volumen del comercio mundial provocó un extraordinario aumento de las necesidades de liquidez, dejando obsoletos algunos de sus supuestos básicos.

En los años sesenta, las necesidades mundiales de liquidez condujeron a la creación de los Derechos Especiales de Giro (DEG), en inglés Special Drawing Right (SDR). Los DEG es una forma especial de dinero creada por el FMI en 1969 que los países pueden utilizar como divisa de reserva y para pagos internacionales. Actualmente hay 21,4 billones de DEG. Desde enero de 2001, el valor de un DEG es una media ponderada de las cuatro divisas más fuertes: dólar americano $ (45%), euro € (29%), yen ¥ (15%) y libra esterlina £ (11%).

Los cambios que se han producido en la escena mundial en la década de los 90, han modificado profundamente la forma de actuar del FMI. El abandono de la economía planificada de un gran número de países y su transformación al sistema de economía de mercado fue apoyado por el FMI no sólo financieramente sino también mediante el asesoramiento para la constitución de instituciones (bancos centrales, sistemas impositivos, mercados de divisas, sistemas aduaneros) imprescindibles para el funcionamiento del sistema económico. El FMI colabora también con el Banco Mundial en el apoyo a los países en desarrollo y a los países más pobres, severamente endeudados.

En los últimos años se han producido algunas fuertes conmociones financieras con efectos desestabilizadores sobre el comercio mundial. A comienzos de 1995 México tuvo que implementar un paquete de medidas de ajuste financiero que fueron aprobadas por el FMI y apoyadas mediante un préstamo de 17,8 billones de dólares, la mayor cantidad prestada jamás a un país miembro. A finales de 1997 se produjo la crisis del sudeste asiático que requirió una atención especial y préstamos a Corea (20,9 billones, nuevo record), Indonesia y Tailandia. Después siguieron las crisis de Rusia en 1998, de Brasil en 1999, de Turquía en el 2000 y de Argentina a finales del 2001.

Desde entonces no se han producido crisis graves y se han ido solucionando los problemas financieros de muchos países lo que ha permitido muchas devoluciones de crédito. Véase en el gráfico la evolución del crédito pendiente de reemboso.



Supervisión del FMI

A fin de promover la estabilidad económica mundial por medio de la cooperación multilateral, se ha encomendado al FMI la función de supervisar el sistema monetario internacional y hacer un seguimiento de las políticas económicas y financieras de sus 185 países miembros. Esta actividad se conoce como supervisión. Mediante esta función de supervisión, el FMI realiza una evaluación especializada de las circunstancias económicas y financieras, tanto a escala mundial como en cada uno de los países. Asimismo, el FMI asesora sobre los riesgos que comprometen la estabilidad y el crecimiento y recomienda ajustes de política económica en los casos pertinentes. De esta manera, el FMI contribuye a que el sistema monetario internacional cumpla su propósito esencial de ofrecer un marco que facilite el intercambio de bienes, servicios y capital entre los países y respaldar un crecimiento económico sano.

¿Por qué es importante la supervisión que ejerce el FMI?

En la economía globalizada de hoy, en que las políticas económicas y financieras de un país pueden repercutir en muchos otros países, es esencial la cooperación a escala mundial para hacer un seguimiento de la evolución económica e influir en la misma. Dado el carácter prácticamente universal que le confieren al FMI sus 185 países miembros, la supervisión ofrece el mecanismo para esa cooperación. Una supervisión eficaz contribuye a mantener un sistema monetario internacional estable por medio de los siguientes procesos que se refuerzan mutuamente: la supervisión multilateral, es decir, el examen de la situación de la economía mundial, y la supervisión bilateral, que comprende la evaluación de las políticas de cada uno de los países miembros y el asesoramiento sobre las mismas con el objeto de fomentar la estabilidad interna y externa (así como el crecimiento); el análisis de los efectos de contagio de un país a otro, y el intercambio de información sobre la experiencia general de los 185 países que integran la institución.

Evolución de la supervisión del FMI y su función actual

En su forma actual, la supervisión fue establecida por el Artículo IV del Convenio Constitutivo del FMI, con las modificaciones introducidas a finales de los años setenta al desmoronarse el sistema de Bretton Woods de paridades fijas. Según el Artículo IV, los países miembros se comprometen a colaborar con el FMI y entre sí para promover la estabilidad del sistema mundial de tipos de cambio. Específicamente, se comprometen a aplicar políticas económicas, internas y externas, compatibles con un código de conducta adoptado de mutuo acuerdo. El FMI tiene la función de i) supervisar el sistema monetario internacional a fin de asegurar su buen funcionamiento y ii) vigilar el cumplimiento por cada país de sus obligaciones en materia de política económica. (Estos constituyen, respectivamente, el aspecto multilateral y el aspecto bilateral de la supervisión). A fin de velar por que la supervisión evolucione de manera tal que siga siendo eficaz en el contexto de la globalización del siglo XXI, el FMI está aplicando una Estrategia a Mediano Plazo.

Decisión de 2007 sobre la supervisión bilateral

En junio de 2007 se introdujo una actualización importante en el marco normativo de la supervisión, la primera desde los años setenta, mediante la nueva Decisión sobre la Supervisión Bilateral de las Políticas de los Países Miembros, con la cual también se procuró establecer normas sobre las prácticas óptimas. Como elementos sobresalientes, dicha Decisión establece claramente:

Que la supervisión bilateral debe centrarse en evaluar si las políticas de cada país promueven la estabilidad externa. Esto significa que la supervisión debe tener como eje principal las políticas cambiarias, monetarias, fiscales y financieras, y la evaluación de los riesgos y factores de vulnerabilidad.

Qué resulta aceptable o inaceptable para la comunidad internacional en lo que respecta a la forma en que los países conducen sus políticas de tipos de cambio.

Que la supervisión es un proceso de colaboración franca e imparcial entre el FMI y sus países miembros, en el que se tienen en cuenta las circunstancias específicas de cada país y que tiene una perspectiva multilateral y un horizonte a mediano plazo.

Perfeccionamiento de los mecanismos de supervisión

La calidad del análisis que realiza el FMI se perfecciona de manera constante a fin de asegurar que la institución ofrezca el mejor asesoramiento posible a sus países miembros. Según la nueva Decisión sobre la Supervisión, una de las prioridades es mejorar las evaluaciones en materia cambiaria, y una innovación es la ampliación del conjunto de países a los cuales el FMI aplica su marco multilateral de evaluación de los desajustes cambiarios. También se está prestando mayor atención a los asuntos relacionados con el sector financiero, tomando como base el trabajo realizado en el marco del Programa de Evaluación del Sector Financiero (PESF) y las herramientas analíticas para integrar el análisis del sector financiero y los mercados de capital en las evaluaciones macroeconómicas. Las metodologías para identificar mejor los efectos de contagio entre países y los focos de vulnerabilidad en los mercados emergentes también son parte de las innovaciones para fortalecer la supervisión en la práctica.

Dado que la función de supervisión debe evolucionar a la par de la economía mundial, el FMI periódicamente examina las políticas y prácticas que sigue en esta materia. En la Estrategia a Mediano Plazo se establecen las prioridades de la supervisión, entre ellas una mejor focalización, un análisis más profundo de las cuestiones cambiarias, una supervisión reforzada del sector financiero y una mayor cobertura de los efectos de contagio a escala regional y mundial.

Otras innovaciones

También se están llevando a la práctica otros cambios para que la supervisión esté mejor focalizada y sea más pertinente. Por ejemplo, se están utilizando agendas de supervisión específicas para cada país, un instrumento estratégico en el que se enumeran los objetivos prioritarios que se promoverán mediante la supervisión en un determinado país a mediano plazo. En casos en que resulta pertinente, se simplificarán las consultas del Artículo IV y los correspondientes informes. Para mejorar aún más la fijación de prioridades y la rendición de cuentas en todos los ámbitos del FMI en lo que respecta a la supervisión, la institución se ha comprometido a adoptar y actualizar periódicamente, a partir de 2008, una declaración de prioridades de la supervisión sujeta a plazos específicos, que abarcaría tanto objetivos operativos (como el mejoramiento del análisis del FMI sobre temas cambiarios) como objetivos económicos (por ejemplo, contribuir a la corrección de los actuales desequilibrios mundiales).

Cómo funciona en la práctica la supervisión del FMI en relación con cada país

Con regularidad —normalmente una vez al año— un grupo de economistas del FMI visita el país en cuestión para obtener información y celebrar consultas con funcionarios del gobierno y del banco central y, a menudo, con otras partes interesadas, como las organizaciones de la sociedad civil. La misión envía luego un informe al Directorio Ejecutivo de la institución para que lo analice. Posteriormente, las opiniones del Directorio se transmiten a las autoridades del país.

En los últimos años, la supervisión se ha hecho más transparente. En la actualidad, nueve de cada diez países miembros divulgan una nota de información al público en la que se resumen las opiniones de los funcionarios técnicos y del Directorio del FMI, y con frecuencia también se publica el informe propiamente dicho.

Supervisión multilateral

El FMI examina de manera continua las tendencias económicas regionales y mundiales. Los instrumentos clave de esta supervisión mundial y regional son dos publicaciones semestrales, el informe sobre las Perspectivas de la economía mundial y el informe sobre la estabilidad financiera mundial . El primero de estos informes se centra en la economía mundial en su conjunto; el último, en el sector financiero y los mercados de capital. El hecho de que la primera consulta multilateral sobre los desequilibrios mundiales haya concluido con éxito es una muestra de que esta ha sido una valiosa innovación para mejorar la función de supervisión a escala mundial y regional. A fin de perfeccionar el aspecto regional de la supervisón, se están aplicando una serie de medidas, entre las que se incluyen cambios organizativos, investigaciones, análisis de política económica y actividades de divulgación y comunicación. Específicamente, actualmente se publican en forma anual o semestral informes sobre las perspectivas económicas de cuatro regiones principales .

sábado, 24 de noviembre de 2007


dustrial elabora sus propias normas de eficacia. El "coe­ficiente de eficacia relativa" más simple, utilizado para decidir' entre dos proyectos de UDa misma rama, es

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3. LA GESTIÓN Y EL CÁLCULO ECONÓMICO

(p1 - c1)'- (P2 - C2)

E=

K2 - Kl

El hoz1'ascet. A partir de las reformas, las empresas-' so;;;~"llSables de su balance y tienen, por lo tanto,

una cierta autonomía financiera y contable; éstas pue­den tomar algunas decisiones económicas, de acuerdo con una nueva racionalidad que corresponde a la bús­queda áe la calidad de los productos y del beneficio. Aun si la autonomía de las empresas se ha reducido después de la época de las reformas, las empresas, para poder ser rentables, utilizan un "cálculo econó­mico" (en ruso hozrascet) fundado en la comparación

entre los costos y las ventajas de cada eventualidad. --1;

El hozrascet no corresponde a una gestión óptima de la empresa, en el sentido eslricto del término. In­cluso si el beneficio es tomado en cuenta, eso no sig­nifica que el objetivo de la empresa sea la maximiza. ción del bepeficio. En los hechos. el hozrascet que se practica en todos los países socialistas implica tan sól~ que la empresa tiene una cierta autonomía financiera y que sus resultados son apreciados con la ayuda de índices en valor y no sólo en volumen. Hungría es el único país que va más allá de una relativa autonomía en materia de organización interna de la empresa.

En todos los países. los reformadores más resueltos han intentado ampliar el concepto de hozrascet. pero han cedido ante las presiones recentraUzadoras.

Se ha propuesto extender la autonomía de las em­

presas al cálculo de los precios y a las decisiones de in­versión. N umerosos autores soviéticos (Levin, Rakits­kij, Lisivkin, Birman) defendieron, en la conferencia general sobre el hozrascet, en 1975, el principio del

l.

en el que PI es el valor de la producción anual obte­nida: con el proyecto 1, cI es el costo anual de explo­tación y KI el capital invertido.

Este tipo de criterios es utilizable cuando rivalizan dos proyectos que desembocan en un mismo resultado (central térmica o central hidráulica) pero en el que uno de ellos implica una inversión inicial más redu­

L- cida que el otro.

Los economistas persiguen índices de eficacia que pongan de relieve los costos; así, en la norma pro­puesta por el Gosplan de la URSS de 1974. si Zl es el costo total de la inversión y N un coeficiente de amor­tización del capital, el proyecto seleccionado es aquel en que Zl es mínimo con Zl = ./cI + NKI, donde N es un coeficiente de amortización del capital. En la URSS, este coeficiente variaba, según las ramas. en la metodología de 1959; era así de 0.2 para la indus­tria química, lo que significaba que la inversión inicial

debía ser amortizada en cinco años. Desde 1969, el coeficiente N es fijado en 0.12 para todas las ramas; para compensar la rigidez que esto provoca; el Gos­plan se reservó el derecho de modificar esta norma en

casos particulares.!

1 Sobre estos problemas. consúltese a M. Lavigne. Las econo­mias socialistas, Armand Colin. 1969. pp. 262-268.

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'1"1

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2 Sobre estas cuestiones, el. Seurot, "El renacimiento de la económica en los paises socialistas", en La económica recupera­da, Eeonomiea, 1977.

tos se venden bien y satisfacen las necesidades de la demanda. La maximización del beneficio de una em­presa corresponde entonces a la contribución más ele­vada que ésta pueda aportar a la realización del inte­rés general. Estas proposiciones, ya enunciadas por Adam Smith en el siglo XVIII, son todavía válidas si se cumplen ciertas condiciones en cuanto a los precios dC los recursos y también a la evaluación de sus ren­dimientos.

Además, está establecido por la teoría económica que el beneficio no es un crite~io óptimo de gestión cuando tiene efectos externos y rendimientos crecien­tes, pero es dudoso que estas "anomalías" jueguen un papel muy importante en la vida económica.

De cualquier manera,rpara que el beneficio sea un criterio óptimo de gestión en las economías socialis­tas, se deberían realizar ciertas reformas:

Los precios deberían ser ind~adores de escasez des­de el punto de ~ista de la demanda y corresponder

a los costos desde el punto de vista de la oferta.; en una palabra, los precios deberían ser óptimos.

Las empresas deberían pagar un interés sobre el ca­pital; esta tasa de interés debería tener las mismas propiedades que un precio óptimo.

Las empresas deberían pagar rentas por el empleo de los recursos naturales; tales rentas se calcularían, también, como un precio óptimo.

Las primas pagadas a los trabajadores deberían ser

proporcionales a su productividadJ

Desde luego, a partir de 1965, aproximadamente,

las economías de tipo soviético incluyeron el interés y la renta en los costos de las empresas, pero éstos no

hozrascet "generalizado", lo que significaba el recurso sistemático a los criterios ventajas-costos para el cálcu­lo de los precios y de la remuneración de los factores productivos, así como para la generalización del auto­financiamiento de las nuevas 'inversiones. La empresa podría entonces elegir la gama de bienes que produ­ciría, fijar los precios al mayoreo, decidir las inver­siones y, de manera general, orientar su actividad de modo que pudiera mantener un cierto nivel de bene­ficios. Todo eso conducía a abandonar al mercado la coordinación de las actividades económicas. A eso se debió que el principio del Hozrascet nunca fue apli­cado.2

El papel del beneficio. a) En la economía socialista el beneficio es un criterio óptimo de gestión. El pa­pel que debía desempeñar el beneficio en el compor­tamiento de las empresas fue objeto de largos debates en los países socialistas. Muchos teóricos ven en la maximización del beneficio el objetivo ideal para asig­nar a las empresas en el marco del hozrascet. La ven­taja de este objetivo es que asegura la convergencia de los intereses de losrtrabajadores y de los intere­ses de los dirigentes de empresas, ya que una parte de los beneficios es transformada en primas por media. ción de los fondos de estímul~ ¿Es óptimo tal criterio de gestión para toda la sociedad?

Una empresa obtiene beneficio cuando sus produc­

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son calculados de acuerdo con el rendimiento del ca­pital y de los recursos naturales, la tasa de interés es una tasa global' (6% en la mayor parte de los países) sujeta a revisión si la eni'presa tiene un rendimiento reducido (hay, en todos los países socialistas, tasas de '% o menos, que están reservadas a los sectores de ba­ja productividad).

En estas condiciones, los precios de los bienes y de los factores productivos ya no cumplen su función d~ guía en la búsqueda de una gestión óptima y la persecución del beneficio por una empresa no corres­ponde necesariamente al interés general.

b) Las empresas y el beneficio. óptimo o no, el criterio de beneficio, ¿desempeña un papel en la vida corriente de las empresas?

r A partir de que los bonos que reciben las empresas son calculados, al menos parcialmente, de acuerdo con los beneficios, la bú(queda de estos últimos desem­peña un gran papel en la vida de las empresas, pero sería excesivo representarse el comportamiento de una

empresa como la simple maximización del beneficio]

Tal hipótesis de comportamiento se justifica plena­mente cuando su violación conduce a la empresa a desaparecer. Ahora bien, en una economía socialista, la supervivencia de una empresa defCnde de faaores administrativos independientes en gran medida del nivel de sus beneficios.

Es necesario, para explicar la actividad de una em­presa, tener en cuenta la búsqueda de beneficios, de primas y de bonos diversos, a condición de añadirles las obligaciones específicas impuestas por el planifi­cador a la empresa (volúmenes a producir, asignación

'..

de los factores de producción, total de salarios a pagar obligatoriamente, etcétera) y tener en cuenta las san­ciones a que se hace acreedora una empresa si no lleva a cabo ciertos objetivos planificados. Si estas sanciones fueran pecuniarias, se harían en forma de deducciones de los beneficios y se integrarían en el criterio de maximización del beneficio, pero con fre­cuencia lo son de orden administrativo (retrasos en los ascensos o degradación de los jefes de empresa). Como la sanción económica pura --.:es decir la quie­bra- es excluida, hay que tener más en cuenta las sanciones morales y administrativas para explicarse el comportamiento de las empresas. .

De manera generalJ la empresa busca maximizar las primas y los bon~s que pueda recibir; ahora bien, estos bonos son asignados, cada vez más, en función del volumen o del valor de la producción, y cada vez menos en función de los beneficios, de suerte que la empresa no presta gran interés en minimizar los cos­tos, ni tampoco en economizar materias prim~Desde este punto de vista, la gestión de las empresas no con­tribuye al interés general.

Lo que es válido en cuanto a los bonos asignados a las empresas, lo es también en lo que se refiere a las primas concedidas a los trabajadores, que no son re­compensados si economizan materias primas, pero per­ciben una" prima si exceden la producción prevista, aunque sea a costa de un desperdicio de los factores productivos. La no optimización de los objetivos de la empresa repercute en el comportamiento de los equi­pos de trabajo y se reduce en una incitación al des­perdicio.

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Tomemos un ejemplo sacado del Pravda del 4 de enero de 1982, que trata de las economías en mate­rias primas en una fábrica de papel. La remuneración mensual que recibe un operador por máquina por economizar recursos materiales representa entre 10 Y 15% de las primas que recibe por la realización o la superación del plan de producción. Es exiguo, de manera que los trabajadores ganan más desperdician­do mucho para rebasar escasamente el plan, que eco­nomizando mucho para cumplir con exactitud los

objetivos de producción del plan. Las brigadas de tra­bajo consumen grandes cantidades de celulosa; si la economizaran producirían un poco menos de papel

y perderían el bono que se les concede por superar dicho plan.

En total, las pérdidas en celulosa son más eleva­das que la ganancia en la producción. Así, las bri­gadas de trabajo del taller número uno de las fábri­cas papeleras Kama han desperdiciado 62 000 rubios de materiales y han recibido 1 600 rubIos de prima. Ante este absurdo, subrayado en el Pravda, el Comité

Central del Partido decidió elevar el bono por econo­mía de los recursos materiales. Es sintomático de la

pesadez y de la centralización de la administración económica el que se haya necesitado una decisión 4el Comité central para fijar el valor de tal bono.

y perderían el bono que se les otorga por superar el

~ r~presas ~ empresas, salvo en Hungría, deben rea­

lizar una serie (le objetivos en volumen y en varar. Como no -siempre -es- posible re~lizar-Jo&.-en- forma si­multánea, y como no se pueden superar todos, la em­

presa decide los índices que excederá, los que, ejecu­tará y los que no conseguirá alcanzar. Realiza esta elección confrontando las posibilidades técnicas c()n la "rentabilidad" de cada resultado. Un índice que apor­ta ürrbono importante será ejecutado más frecuente­mente que otro; eso trae consecuencias nocivas para la calidad del producto.

En la URSS, las canalizaciones son producidas por empresas que tradicionalmente reciben objetivos de producción expresados en toneladas; las empresas han fabricado así tubería pesada y costosa. Por lo tanto, el ministerio impuso sus objetivos expresados en me­tros; las empresas suministraron tubería menos costosa pero eso provocó una baja del valor de su produc­ción, ya que el precio de la tubería está en función de los costos.

Los objetivos en valor de las empresas ya no se cum­plfan. Las empresas que siguieron produciendo tu­bería pesada y costosa recibieron primas por la supe­ración de los objetivos en valor de su plan. La prensa soviética, relatando tales anomalfas, trata de demos­trar que algunos indicadores de producción (en este caso los objetivos en valor de la producción) ponen en conflicto los intereses de la empresa con los de la sociedad.

El origen de la mayor parte de las dificultades li­gadas a los objetivos en valor reside en la forma de cálculo de los precios al mayoreo. Como ya hemos

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4. LA ECONOMfA DE LA PLANIFICACIÓN IMPERFECTA

Los lndices de resultados 'Y el comportamiento de las

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('hecho resaltar, estos precios son calculados a partir de

los costos. Cuanto más elevados sean los costos, más

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elevados son los precios y por lo tanto el valor de la

producción.

La empresa tiene interés en que sus precios sean

elevados porque tiene asegurada la salida de sus pro­

ductos. Como se trata de precios al mayoreo, el diente

es otra empresa que no tiene los medios para rechazar

lo que se le ofrece; estando sus entregas previstas por

el plan, éste no puede recurrir a otro proveedor. Por

lo tanto, una ~mpresa busca. maximizar su precio de

venta antes que su beneficio; siempre es preferible

incrementar el valor de las ventas con un alza de los

precios que aumentar los beneficios gracias a una baja

de los costos. Esta situación es común a todos los países

socialistas europeos, con excepción de Yugoslavia y, en

cierta medida, de Hungría.

- No teniendo que conquistar nuevos mercados, la

.,'" empresa no se ve apremiada a utilizar técnicas nuevas,

.~ ya que no tiene competidores que la estimulen. La

~ empresa concentra sus esfuerzos en la persecución de

~ un buen (ndice de producción 10 mismo que de pre­

cios elevados.

Loi precios son fijados por las autoridades centrales

o locales, pero la empresa. puede influir en la determi­

nación de éstos sobrevaluando los costos de produc­

ción. Según el periódico polaco Zycie gospodarcze del

15 de abril de 197~, las empresas polacas exageran,

en promedio: sus estimaciones de costos en un 30% y

los precios son calculados sobre la base de estas eva­

luaciones. En la URSS los precios de los productos

nuevos son con frecuencia establecidos sin que se ha­

74

.~

yan evaluado en realidad los costos. El economista soviético S. Davkin informa así que la fábrica Sojuz­elektromas de Kiev fabricaba maquinaria eléctrica de cálculo sobrestimando el costo promedio en un 50%; tales empresas JJevan una doble contabilidad de los costos, una privada y una para la administración; esta doble contabilidad es calificada como "doble plani­ficación" por los juristas soviéticos (S. Davkin, Kogda jonglirujut cenami, Khozjajstvo i Pravo, 1978/8).3

Los mercados oferentes )' la Planificación imperfecta. En las economías capitalistas, donde dominan las re­

laciones de mercado, los mercados "perfectos" como .. la competencia pura o el monopolio absoluto ocupan probablemente un lugar menos importante que los mercados "imperfectos", como los oligopoJios o los mer-..­cados de competencia imperfeCta.

Se puede establecer un paralelo con la situación real de las economías socialistas. La planificación perfecta no existe en realidad, el planificador no puede diri­gir todo, ya que no dispone de la información ne­cesaria y, aunque así fuera, ello supondría una ad­ministración exagerada de la economía. Definir las economías planificadas como economías estrictamente centralizadas ~fiere que uno'8e sitúe en un universo

de planifica.cMn perfecta. Ahora bien, la planifica­ción real es imperfecta, lo que significa que las em­

3 Sobre las poUticas de precios de las empresas soviéticas, el. F. Seurot, "Formas de mercado y políticas de precios en una economía de tipo soviético", en M. Lavigne el al, "Trabajo y moneda en el sistema socialista", Eeonomiea, 1981.

/1

75


presas conservan un poder económico a pesar del sis­tema de directivas del plan.

_ La empresa socialista está colocada en una situación curiosa.¡tiene un fuerte poder como vendedora de su producto y puede, legalmente o no, influir sobre su

.t. precio de venta al alza. En tanto que la empresa que

compra la maquinaria y los bienes intermediarios no

j

tiene ningún poder, no tiene más alternativa que pa­gar o no recibir nada; ahora bien, ninguna empresa puede correr el riesgo de una ruptura de aprovisio­namiento que la expondría a no poder ejecutar su

I plan de producció~ La empresa rara vez busca opo­

I nerse al negocio que la abastece ya que, de todas ma­

I neras, ella, a su vez, va a imponer a sus clientes las

alzas de precios que le ocasionan los aumentos de los costos. Las relaciones entre empresas SD~ las del mer­

cado de ofertas, en que cada firma soporta la ley de sus proveedores al mismo tiempo impone la suya a sus clientes.

I El poder económico implica la facultad de hacer elecciones y, en las economías de tipo soviético, la empresa puede elegir cuáles objetivos va a sobrepasar. El problema que se plantea al planificador central es determinar qué estímulos pueden motivar a las em­presas a actuar de conformidad con.Jas prioridades del Estado. Esto significa con claridad que las empre­

sas tieneñ;en los hechos, una libertad de acción que los principios jurídicos de la planificación centraliza­

da no le han conferido. Durante mucho tiempo, los responsables políticos de los países socialistas han creí­do que los progI'esos de los métodos de planificación, el adelanto en las técnicas de transmisión de datos

76

y la informática, permitirian realizar una planifica­ción centralizada eficaz, casi perfecta. Desafortunada­mente, la complejidad de los problemas a resolver y la diversificación de las mercancías producidas se acentuaron al mismo tiempo y es imposible prever si éstas no crecerán más rápido que los progresos de la planificación centralizada. Ganar esta carrera consti­tuye el reto de la planificación imperativa.

¡

5

77


V. LA AGRICULTUJ~"A.

1. LAs DIFERENTES FORMAS DE EXPLOTACI6N AGlÚCOLA

- ­

LAs ECONOMíAS de ti po soviético presentan dos formas

de explotación colectiva: las granjas estatales y las

granjas cooperativas, y además, dos formas de explo­

tación privada: la parcela individual de los trabaja­

dores de las granjas estatales o de las granjas colectivas

y la granja privada.

La proporción de las tierras "socializadas" (es decir,

explotadas en forma de granjas estatales o de coope­rativas agrícolas basadas en el modelo del lcoljós) es de 100% en la URSS y en Bulgaria; dé 95% en la RDA, Hungría y Checoslovaquia; de 90% en Ruma­nia y de 25% en Polonia y Yugoslavia.

,r Las granjas tJ.e Estado. Están constituidas con base en el modelo de las empresas industriales. De grandes di­

mensiones en la URSS, donde se denominan sovjós, tienen en los demás países socialistas una superficie más modesta. Las granjas estatales son de gran im­

portancia en Rumania, Checoslovaquia y sobre todo

en la URSS, en tanto que en Bulgaria, Hungría y la RDA las cooperativas agrícolas ocupan más de los dos

tercios de la superficie cultivada.

Los trabajadores de las granjas estatales son asala­

riados cuyo ingreso se calcula como el de un obrero

78

industrial (salario y primas). La especialización de las tareas y los horarios recuerdan más las condiciones de trabajo de un obrero industrial que las de un agri­cultor francés.

El director es nombrado por el Ministerio de Agri­cultura y la granja cumple objetivos de producción, insertos en un plan similar al que tiene la empresa industrial.

Las granjas estatales son, por lo general, especiali­zadas y absorben la mayor parte de la producción de cereales, remolacha azucarera, algodón y cultivOi in­dustriales. Están organizadas en talleres de producción muy especializados y más mecanizados que las granjas colectivas.

Las granjas cooperativas. Conocidas con el nombre de koljós, las granjas cooperativas son, en teoría, asociaciones de agricultores que deciden trabajar jun­tos y repartir las ganancias obtenidas. El suelo con­tinúa siendo propiedad del Estado, que otorga al kol­jós el usufructo gratuito. El ganado pertenece, en general, al koljós, salvo cuando los campesinos tienen el derecho de poseer algunas cabezas de ganado; este

último aspecto es característico de la agricultura de) la RDA.

El trabajador de un koljós no es un verdadero asalariado. su ingreso depende directamente de los resultados de la producción. Contrae la obli~ción, ante el koljós, de prestar cierto número de jornadas de trabajo y percibe una remuneración a destajo bas­tante pobre. análoga a un salario, más una parte de los beneficios del koljós; esta parte es calculada en

/

i¿?

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función de la cantidad de horas de trabajo que aportó y del tipo de tarea que le fue confiada.

2. Los PROBLEMAS DE LA AGRICULTURA SOVIÉTICA

1 Cf. J. Marczewski, Crisis de la Planificación socialista, PUF, 1973.

La colectivización de las tierras. La colectivización im­puesta en 1930 en la URSS, no tiene su explicación en consideraciones ideológicas. En repetidas ocasio­nes Lenin había expresado Ja idea de que la colectivi­zación sería progresiva.(Los orígenes de la colectivi­zación residen en la confianza que Stalin tenía en la superioridad de las grandes explotaciones y en su deseo de terminar con la oposición campesina. Las requisiciones obligadas en el invierno de 1927-1928 habían creado un clima de suspicacia en el campesi­nado, quien se preguntaba si era necesario esforzarse en producir lo que tal vez sería requisado. La admi­nistración que se creó para aplicar las requisiciones iba a ser la estructura para poner en ,marcha la co­lectivización. El XV Congreso del Partido Comunista había admitido la importancia de una colectivización voluntaria que permitiera el empleo de técnicas mo­dernas y la primera versión del Plan quinquenal -fe­chada en 1928- preveía ya que en 1932 el 15% de la agricultura estaría colectivizada. A eso se debe que el artículo de Stalin ---Pravda del 15 de diciembre de 1929- intitulado "El año del gran viraje" repre­senta un giro brutal. En él Stalin dice que hay entre los campesinos un vasto movimiento en favor de la colectivización y que el partido debe encabezarlo. En tres meses, el 60% de los campesinos fueron "colec­tivizados", al menos de manera oficial, porque nume­rosos koljoses sólo existían en el papel. En marzo de

1930, el movimiento se frena a causa de una decisión de Stalin publicada en un artículo en el Pravda, "El

Las exPlotaciones individuales. a) Las parcelas de los trabajadores de los koljós y de las granjas de Es­

tado.

Los trabajadores del koljós y de una gran parte de las granjas estatales tienen el derecho de explotar individualmente una parcela de terreno, de la cual no son propietarios. La superficie autorizada varía

según el tipo de cultivos y puede fluctuar, en la URSS,

de 0.25 Ha a una Ha. Estas. parcelas representan el

1.5% de las tierras cultivadas' de la URSS, pero alcan­zan la proporción de 4% en Checoslovaquia, de 6.5% en Rumania y exceden el 10% en la RDA, en Bul­garia y en Hungría.l Los productos son vendidos en los mercados libres (mercados campesinos llamados a veces mercados koljosianos).

b) Las granjas individuales. La granja privada re­

presenta un principio opuesto al de la colectivización

de las tierras; el agricultor es p~opietario de la tierra que cultiv~.En Polonia, las granjas privadas ocupan en forma aproximada el 80% de la tierra cultiva­ble; en la URSS casi no existen y en Bulgaria sola­

mente subsisten algunas. En las demás economías de

tipo soviético, apenas representan de 4 a 8% del total de las tierra$.

80

81


2 Sobre la historia de la colectivización de la agricultura, el. A. Nove, An Economic History 01 the URSS, Londres, Pelican, y R. W. Davies, The Industrialization 01 Soviet Russia, 2 to­

mos, Londres, Macm,illan 1980.

fueron convertidos en sovjoses. Es así como en lo su­cesivo las granjas estatales mantienen, en la URSS, un lugar similar al de los koljoses, mientras que, bajo Stalin, su papel era desdeñable.

Como consecuencia de estas modificaciones de es­tructura, el agricultor soviético ha mejorado neta­mente sus resultados con relación a las pobres cosechas de la era staliniana. La agricultura se ha convertido en una prioridad de la política económica soviética.

Los progresos de la agricultura fueron alcanzados al precio de un gran esfuerzo de inversión que sobre­pasa el 25% de la inversión total en la URSS (33% si se toman en cuenta las inversiones en el sector productor de maquinaria agrícola), mientras que los países occidentales modernos dedican aproximada­mente el 7% de su inversión al sector agrícola y ob­tienen productividades -tanto por hectárea como por trabajador- muy superiores a las de la URSS. Es interesante observar que, desde 1966, no ha disminui­do el número de horas de trabajo en la agricultura a pesar de estas inversiones, lo que hace dudosa la eficacia de esta política de inversión masiva en la agri­cultura.

Han sido puestas al servicio de los koljoses gestorías técnicas, pero sus consejos no siempre son coherentes e inducen más a la especialización de los cultivos que a su rotación, lo que se ha juzgado como una opción desafortunada (cf. por ejemplo: Izvestia, del 18 de septiembre de 1981, y Pravda, del 30 de noviembre de 1981); sin embargo, estos expertos han sido juz­gados con base en los resultados de las producciones en las cuales se especializan. Los consejos de dichos

't

83

vértigo del éxito", y, en mayo de ese mismo año, el porcentaje de campesinos colectivizados desciende a un 23%. A partir del otoño de 1930, la colectivización toma nuevo impulso y fue concluida en 1934. Ésta fue realizada mediante el subterfugio de imponer cuotas draconianas de requisiciÓn y muy elevados im­

puestos, los que eran diferidos si el campesino acep­taba la colectivización. El precio fue muy alto. Esta

verdadera guerra civil tuvo como saldo la muerte o la deportación de millones de campesinos y la riqueza ganadera fue diezmada (el número de bovinos pasÓ de 70 millones en 1928 a 38 millones en 1934; el de cerdos de 36 millones a 12 millones. etcétera). En 1932

la URSS se vio asolada por una gran hambruna. Los koljoses continuaron muy pobres hasta 1956. El pre­cio de las entregas obligatorias al Estado no cambióde 1928 a 1953 y terminó sief'do inferior a los cos­

tos de transportes. Las entregas obligatorias corres­pondían de hecho a un impuesto. En 1932, fueron re­conocidas las parcelas privadas de los koljosianos; sin embargo, en 1939 una parte del ganado privado fue

transferida. a los kol joses mediante el ardid de un aumento de las entregas obligatorias de ganado.2

Las consecuencias de la prioridad a la agricultura. Durante el programa de desarrollo de las "tierras vír­

e«: genes" decidido por Kruschev, fueron creadas nume­

rosas granjas de Estado, en tanto que los koljoses

82


,.

especialistas han hecho crecer los costos de produc­ción de los sovjoses en un 180% entre 1970 y 1980, sin que la producción lo haya hecho en las mismas pro­porciones. Los agrónomos, acusados de ello, respon­den que su labor es demasiado administrativa; qu~ no tienen la facultad de calcular las primas de rendi­miento; que su poder es reducido con relación al de los numerosos responsables jerárquicos; que su opi­nión no se toma mucho en cuenta, etcétera (Pravda,

18 de agosto de 1981).

/ Entre las causas evidentes de la poca eficacia de la

agricultura soviética, hay que citar, en primer lugar,

la superficie demasiado grande de las explotaciones

agrícolas (a menudo de más de 7 000 Ha) y la mala

(

administración del trabajo. Las brigadas de conduc­tores de tractores perciben primas proporcionales a la superficie sembrada, aunque siembren superficialmen­te y haya necesidad de enviar inspectores a verificar el trabajo.

Los trabajadores de los koljoses terminan de traba­jar a una hora fija, incluso en la época de la siega, en que son. llamados estudiantes inexpertos para ayu­darlos.

La administración es a menudo demasiado pun­

tillosa en sus relaciones con los koljoses; se necesitan

muchas firmas oficiales para sacrificar una vaca en­ferma, las fechas de inseminación son fijadas adminis­trativamente y deben ser respetadas, aun si las con. diciones del tiempo no se prestan para ello.

Para poner remedio a estos excesos burocráticos, el Comité Central del Partido Comunista decidió, en junio de 1980, que la estructura de la producción

fuera determinada en lo sucesivo por los koljoses y no por el plan central.

Para reorganizar el trabajo de los koljosianos, las autoridades poUticas han previsto constituir periódi­camente brigadas de trabajadores (de labradores, por ejemplo) que serían pagados de acuerdo con la co­secha y no según su tiempo de trabajo. A pesar de muchos experimentos, este sistema nunca fue gene. ralizado.

La naturaleza de las opciones técnicas. Además de escoger entre regulación por el mercado y regulación

por el plan, hay que hacer una elección entre técnicas I

de uso intensivo del trabajo (labor using o la.nd sav­ing) y técnicas de uso intensivo de la tieE3 (labor saving).3 Estados Unidos y Canadá eligieron técnicas que economizan el trabajo, ya que éste es relativa­mente escaso con relación a la tierra; Europa y Japón han hecho la elección opuesta. La diversidad regio­nal, en la URSS, entre las disponibilidades de mano de obra y de tierra indica que hay regiones en que serían apropiadas técnicas labor using y otras en las que parecen lógicas las técnicas labor saving. Georgia y la Kirghizia han optado por técnicas labor using en tanto que Kazajstán optó por economizar trabajo. En efecto, Clayton demuestra que de 1960 a 1975 la pro­ducción por hectárea se incrementó rápidamente en Georgia, mientras que la producción por trabajador agrícola varió poco, y en lo que se refiere al Kazajstán el fenómeno fue a la inversa. A nivel global, el creci.

3 e/. A ese respecto el notable estudio de E. Clayton, "Produc­tivity in Soviet Agriculture", Slavic Review, 1980.

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r

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miento de la agricultura soviética desde 1960 fue consecuencia neta de las técnicas que economizaban

trabajo y la producción por trabajador progresó más

rápido que la producción por hectárea. La propor­ción de agricultores en el conjunto de la fuerza de tra­bajo disminuyó, incluso cuando su número permane­ciQ más o menos estable.

El sector privado, sometido a restricciones bastante

rígidas en cuanto a las superficies que le dejaron, se

especializó en bienes que necesitan poca tierra (carne, frutos agrios). Los koljoses y los sovjoses, disponiendo

de mucha tierra y de relativamente poco trabajo efi­

)

caz, se especializaron en los cultivos de "uso intensivo de la tierra" (land using). El sector socializado (sov­

I joses y koljoses) recibió lo fundamental de la nueva inversión y por ello el desarrollo general fue sobre todo land using, en tanto que el sector privado con­tinuó utilizando técnicas tradicionales.

lista en Bielorrusia y 10 veces en Lituania (Voprosy Ekonomiki, 1981/5).

La buena productividad del sector privado (parce­las individuales) se explica por la cantidad de facto­res productivos "públicos" que son desviados hacia t!l sector privado. Los abonos y plaguicidas que perte­necen al koljós o al sovjós son utilizados en las parce­las privadas; las vacas "privadas" pacen la hierba del campo "colectivizado". Los dos sectores, socializado y privado, no funcionan de manera aislada y cuando se habla de la alta productividad del sector privado, se trata de productividad por hectárea. La producti­vidad del trabajo no es tan elevada como se piensa si se considera el cuidado y el tiempo que pasan los cam­pesinos en las parcelas privadas con relación al modes­to esfuerzo que emplean en el sector socializado.

Es difícil comparar la productividad de las parcelas /

privadas con la de las granjas colectivas. Se pue­de considerar que la productividad del sector privado es más elevada ya que el rendimiento por hectárea es allí superior al del sector agrícola socializado. Algu­nos autores soviéticos sostienen el punto de vista in­verso, arguyendo que el sector privado es menos eficaz, ya que el rendimiento por trabajador es más débil que en el sector socializado. Hay que comparar lo que es comparable; los dos sectores, privado y pú­blico, no producen los mismos bienes agrícolas. El sector privado. especializado en ganado menor y en horticultura, obtiene excelentes resultados por hectá­rea gracias a un trabajo esmerado e intensivo. El sector socializado. especializado en cultivos de cereales y forrajes. tiene buenos rendimientos por trabajador

( El- sector privado. Las parcelas individuales for­

man en la URSS un sector privado que comprende

)

13 millon~s de familias de koljosianos, 10 millones de

familias de trabajadores de los sovjoses y más de 10 millones de trabajadores de otros sectores.

En 1979, la produción privada abastecía 60% de patatas; 42% de frutas; 96% de conejos; 40% de carne de cerdo; 40% de pollos; 17% de carne de vaca y de ternera (Fuente: A. Nove, Soviet agriculture, New Data, Soviet Studies, 1982/1).

Según el economista soviético Shmelev, las tierras "privadas" sembradas de árboles frutales tienen una

productividad 12 veces superior a la del sector socia­

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