dustrial elabora sus propias normas de eficacia. El "coeficiente de eficacia relativa" más simple, utilizado para decidir' entre dos proyectos de UDa misma rama, es ~- 3. LA GESTIÓN Y EL CÁLCULO ECONÓMICO (p1 - c1)'- (P2 - C2) E= K2 - Kl El hoz1'ascet. A partir de las reformas, las empresas-' so;;;~"llSables de su balance y tienen, por lo tanto, una cierta autonomía financiera y contable; éstas pueden tomar algunas decisiones económicas, de acuerdo con una nueva racionalidad que corresponde a la búsqueda áe la calidad de los productos y del beneficio. Aun si la autonomía de las empresas se ha reducido después de la época de las reformas, las empresas, para poder ser rentables, utilizan un "cálculo económico" (en ruso hozrascet) fundado en la comparación entre los costos y las ventajas de cada eventualidad. --1; El hozrascet no corresponde a una gestión óptima de la empresa, en el sentido eslricto del término. Incluso si el beneficio es tomado en cuenta, eso no significa que el objetivo de la empresa sea la maximiza. ción del bepeficio. En los hechos. el hozrascet que se practica en todos los países socialistas implica tan sól~ que la empresa tiene una cierta autonomía financiera y que sus resultados son apreciados con la ayuda de índices en valor y no sólo en volumen. Hungría es el único país que va más allá de una relativa autonomía en materia de organización interna de la empresa. En todos los países. los reformadores más resueltos han intentado ampliar el concepto de hozrascet. pero han cedido ante las presiones recentraUzadoras. Se ha propuesto extender la autonomía de las em presas al cálculo de los precios y a las decisiones de inversión. N umerosos autores soviéticos (Levin, Rakitskij, Lisivkin, Birman) defendieron, en la conferencia general sobre el hozrascet, en 1975, el principio del l. en el que PI es el valor de la producción anual obtenida: con el proyecto 1, cI es el costo anual de explotación y KI el capital invertido. Este tipo de criterios es utilizable cuando rivalizan dos proyectos que desembocan en un mismo resultado (central térmica o central hidráulica) pero en el que uno de ellos implica una inversión inicial más redu L- cida que el otro. Los economistas persiguen índices de eficacia que pongan de relieve los costos; así, en la norma propuesta por el Gosplan de la URSS de 1974. si Zl es el costo total de la inversión y N un coeficiente de amortización del capital, el proyecto seleccionado es aquel en que Zl es mínimo con Zl = ./cI + NKI, donde N es un coeficiente de amortización del capital. En la URSS, este coeficiente variaba, según las ramas. en la metodología de 1959; era así de 0.2 para la industria química, lo que significaba que la inversión inicial debía ser amortizada en cinco años. Desde 1969, el coeficiente N es fijado en 0.12 para todas las ramas; para compensar la rigidez que esto provoca; el Gosplan se reservó el derecho de modificar esta norma en casos particulares.! 1 Sobre estos problemas. consúltese a M. Lavigne. Las economias socialistas, Armand Colin. 1969. pp. 262-268. 66 '1"1 67
2 Sobre estas cuestiones, el. Seurot, "El renacimiento de la económica en los paises socialistas", en La económica recuperada, Eeonomiea, 1977. tos se venden bien y satisfacen las necesidades de la demanda. La maximización del beneficio de una empresa corresponde entonces a la contribución más elevada que ésta pueda aportar a la realización del interés general. Estas proposiciones, ya enunciadas por Adam Smith en el siglo XVIII, son todavía válidas si se cumplen ciertas condiciones en cuanto a los precios dC los recursos y también a la evaluación de sus rendimientos. Además, está establecido por la teoría económica que el beneficio no es un crite~io óptimo de gestión cuando tiene efectos externos y rendimientos crecientes, pero es dudoso que estas "anomalías" jueguen un papel muy importante en la vida económica. De cualquier manera,rpara que el beneficio sea un criterio óptimo de gestión en las economías socialistas, se deberían realizar ciertas reformas: Los precios deberían ser ind~adores de escasez desde el punto de ~ista de la demanda y corresponder a los costos desde el punto de vista de la oferta.; en una palabra, los precios deberían ser óptimos. Las empresas deberían pagar un interés sobre el capital; esta tasa de interés debería tener las mismas propiedades que un precio óptimo. Las empresas deberían pagar rentas por el empleo de los recursos naturales; tales rentas se calcularían, también, como un precio óptimo. Las primas pagadas a los trabajadores deberían ser proporcionales a su productividadJ Desde luego, a partir de 1965, aproximadamente, las economías de tipo soviético incluyeron el interés y la renta en los costos de las empresas, pero éstos no hozrascet "generalizado", lo que significaba el recurso sistemático a los criterios ventajas-costos para el cálculo de los precios y de la remuneración de los factores productivos, así como para la generalización del autofinanciamiento de las nuevas 'inversiones. La empresa podría entonces elegir la gama de bienes que produciría, fijar los precios al mayoreo, decidir las inversiones y, de manera general, orientar su actividad de modo que pudiera mantener un cierto nivel de beneficios. Todo eso conducía a abandonar al mercado la coordinación de las actividades económicas. A eso se debió que el principio del Hozrascet nunca fue aplicado.2 El papel del beneficio. a) En la economía socialista el beneficio es un criterio óptimo de gestión. El papel que debía desempeñar el beneficio en el comportamiento de las empresas fue objeto de largos debates en los países socialistas. Muchos teóricos ven en la maximización del beneficio el objetivo ideal para asignar a las empresas en el marco del hozrascet. La ventaja de este objetivo es que asegura la convergencia de los intereses de losrtrabajadores y de los intereses de los dirigentes de empresas, ya que una parte de los beneficios es transformada en primas por media. ción de los fondos de estímul~ ¿Es óptimo tal criterio de gestión para toda la sociedad? Una empresa obtiene beneficio cuando sus produc 68 '( 69
I . son calculados de acuerdo con el rendimiento del capital y de los recursos naturales, la tasa de interés es una tasa global' (6% en la mayor parte de los países) sujeta a revisión si la eni'presa tiene un rendimiento reducido (hay, en todos los países socialistas, tasas de '% o menos, que están reservadas a los sectores de baja productividad). En estas condiciones, los precios de los bienes y de los factores productivos ya no cumplen su función d~ guía en la búsqueda de una gestión óptima y la persecución del beneficio por una empresa no corresponde necesariamente al interés general. b) Las empresas y el beneficio. óptimo o no, el criterio de beneficio, ¿desempeña un papel en la vida corriente de las empresas? r A partir de que los bonos que reciben las empresas son calculados, al menos parcialmente, de acuerdo con los beneficios, la bú(queda de estos últimos desempeña un gran papel en la vida de las empresas, pero sería excesivo representarse el comportamiento de una empresa como la simple maximización del beneficio] Tal hipótesis de comportamiento se justifica plenamente cuando su violación conduce a la empresa a desaparecer. Ahora bien, en una economía socialista, la supervivencia de una empresa defCnde de faaores administrativos independientes en gran medida del nivel de sus beneficios. Es necesario, para explicar la actividad de una empresa, tener en cuenta la búsqueda de beneficios, de primas y de bonos diversos, a condición de añadirles las obligaciones específicas impuestas por el planificador a la empresa (volúmenes a producir, asignación '.. de los factores de producción, total de salarios a pagar obligatoriamente, etcétera) y tener en cuenta las sanciones a que se hace acreedora una empresa si no lleva a cabo ciertos objetivos planificados. Si estas sanciones fueran pecuniarias, se harían en forma de deducciones de los beneficios y se integrarían en el criterio de maximización del beneficio, pero con frecuencia lo son de orden administrativo (retrasos en los ascensos o degradación de los jefes de empresa). Como la sanción económica pura --.:es decir la quiebra- es excluida, hay que tener más en cuenta las sanciones morales y administrativas para explicarse el comportamiento de las empresas. . De manera generalJ la empresa busca maximizar las primas y los bon~s que pueda recibir; ahora bien, estos bonos son asignados, cada vez más, en función del volumen o del valor de la producción, y cada vez menos en función de los beneficios, de suerte que la empresa no presta gran interés en minimizar los costos, ni tampoco en economizar materias prim~Desde este punto de vista, la gestión de las empresas no contribuye al interés general. Lo que es válido en cuanto a los bonos asignados a las empresas, lo es también en lo que se refiere a las primas concedidas a los trabajadores, que no son recompensados si economizan materias primas, pero perciben una" prima si exceden la producción prevista, aunque sea a costa de un desperdicio de los factores productivos. La no optimización de los objetivos de la empresa repercute en el comportamiento de los equipos de trabajo y se reduce en una incitación al desperdicio. "7 70 71
Tomemos un ejemplo sacado del Pravda del 4 de enero de 1982, que trata de las economías en materias primas en una fábrica de papel. La remuneración mensual que recibe un operador por máquina por economizar recursos materiales representa entre 10 Y 15% de las primas que recibe por la realización o la superación del plan de producción. Es exiguo, de manera que los trabajadores ganan más desperdiciando mucho para rebasar escasamente el plan, que economizando mucho para cumplir con exactitud los objetivos de producción del plan. Las brigadas de trabajo consumen grandes cantidades de celulosa; si la economizaran producirían un poco menos de papel y perderían el bono que se les concede por superar dicho plan. En total, las pérdidas en celulosa son más elevadas que la ganancia en la producción. Así, las brigadas de trabajo del taller número uno de las fábricas papeleras Kama han desperdiciado 62 000 rubios de materiales y han recibido 1 600 rubIos de prima. Ante este absurdo, subrayado en el Pravda, el Comité Central del Partido decidió elevar el bono por economía de los recursos materiales. Es sintomático de la pesadez y de la centralización de la administración económica el que se haya necesitado una decisión 4el Comité central para fijar el valor de tal bono. y perderían el bono que se les otorga por superar el ~ r~presas ~ empresas, salvo en Hungría, deben rea lizar una serie (le objetivos en volumen y en varar. Como no -siempre -es- posible re~lizar-Jo&.-en- forma simultánea, y como no se pueden superar todos, la em presa decide los índices que excederá, los que, ejecutará y los que no conseguirá alcanzar. Realiza esta elección confrontando las posibilidades técnicas c()n la "rentabilidad" de cada resultado. Un índice que aporta ürrbono importante será ejecutado más frecuentemente que otro; eso trae consecuencias nocivas para la calidad del producto. En la URSS, las canalizaciones son producidas por empresas que tradicionalmente reciben objetivos de producción expresados en toneladas; las empresas han fabricado así tubería pesada y costosa. Por lo tanto, el ministerio impuso sus objetivos expresados en metros; las empresas suministraron tubería menos costosa pero eso provocó una baja del valor de su producción, ya que el precio de la tubería está en función de los costos. Los objetivos en valor de las empresas ya no se cumplfan. Las empresas que siguieron produciendo tubería pesada y costosa recibieron primas por la superación de los objetivos en valor de su plan. La prensa soviética, relatando tales anomalfas, trata de demostrar que algunos indicadores de producción (en este caso los objetivos en valor de la producción) ponen en conflicto los intereses de la empresa con los de la sociedad. El origen de la mayor parte de las dificultades ligadas a los objetivos en valor reside en la forma de cálculo de los precios al mayoreo. Como ya hemos ! . . ~, ik~ f 4. LA ECONOMfA DE LA PLANIFICACIÓN IMPERFECTA - Los lndices de resultados 'Y el comportamiento de las / 73 72
,. ('hecho resaltar, estos precios son calculados a partir de los costos. Cuanto más elevados sean los costos, más ' / elevados son los precios y por lo tanto el valor de la producción. La empresa tiene interés en que sus precios sean elevados porque tiene asegurada la salida de sus pro ductos. Como se trata de precios al mayoreo, el diente es otra empresa que no tiene los medios para rechazar lo que se le ofrece; estando sus entregas previstas por el plan, éste no puede recurrir a otro proveedor. Por lo tanto, una ~mpresa busca. maximizar su precio de venta antes que su beneficio; siempre es preferible incrementar el valor de las ventas con un alza de los precios que aumentar los beneficios gracias a una baja de los costos. Esta situación es común a todos los países socialistas europeos, con excepción de Yugoslavia y, en cierta medida, de Hungría. - No teniendo que conquistar nuevos mercados, la .,'" empresa no se ve apremiada a utilizar técnicas nuevas, .~ ya que no tiene competidores que la estimulen. La ~ empresa concentra sus esfuerzos en la persecución de ~ un buen (ndice de producción 10 mismo que de pre cios elevados. Loi precios son fijados por las autoridades centrales o locales, pero la empresa. puede influir en la determi nación de éstos sobrevaluando los costos de produc ción. Según el periódico polaco Zycie gospodarcze del 15 de abril de 197~, las empresas polacas exageran, en promedio: sus estimaciones de costos en un 30% y los precios son calculados sobre la base de estas eva luaciones. En la URSS los precios de los productos nuevos son con frecuencia establecidos sin que se ha 74 .~ yan evaluado en realidad los costos. El economista soviético S. Davkin informa así que la fábrica Sojuzelektromas de Kiev fabricaba maquinaria eléctrica de cálculo sobrestimando el costo promedio en un 50%; tales empresas JJevan una doble contabilidad de los costos, una privada y una para la administración; esta doble contabilidad es calificada como "doble planificación" por los juristas soviéticos (S. Davkin, Kogda jonglirujut cenami, Khozjajstvo i Pravo, 1978/8).3 Los mercados oferentes )' la Planificación imperfecta. En las economías capitalistas, donde dominan las re laciones de mercado, los mercados "perfectos" como .. la competencia pura o el monopolio absoluto ocupan probablemente un lugar menos importante que los mercados "imperfectos", como los oligopoJios o los mer-..cados de competencia imperfeCta. Se puede establecer un paralelo con la situación real de las economías socialistas. La planificación perfecta no existe en realidad, el planificador no puede dirigir todo, ya que no dispone de la información necesaria y, aunque así fuera, ello supondría una administración exagerada de la economía. Definir las economías planificadas como economías estrictamente centralizadas ~fiere que uno'8e sitúe en un universo de planifica.cMn perfecta. Ahora bien, la planificación real es imperfecta, lo que significa que las em 3 Sobre las poUticas de precios de las empresas soviéticas, el. F. Seurot, "Formas de mercado y políticas de precios en una economía de tipo soviético", en M. Lavigne el al, "Trabajo y moneda en el sistema socialista", Eeonomiea, 1981. /1 75
presas conservan un poder económico a pesar del sistema de directivas del plan. _ La empresa socialista está colocada en una situación curiosa.¡tiene un fuerte poder como vendedora de su producto y puede, legalmente o no, influir sobre su .t. precio de venta al alza. En tanto que la empresa que compra la maquinaria y los bienes intermediarios no j tiene ningún poder, no tiene más alternativa que pagar o no recibir nada; ahora bien, ninguna empresa puede correr el riesgo de una ruptura de aprovisionamiento que la expondría a no poder ejecutar su I plan de producció~ La empresa rara vez busca opo I nerse al negocio que la abastece ya que, de todas ma I neras, ella, a su vez, va a imponer a sus clientes las alzas de precios que le ocasionan los aumentos de los costos. Las relaciones entre empresas SD~ las del mer cado de ofertas, en que cada firma soporta la ley de sus proveedores al mismo tiempo impone la suya a sus clientes. I El poder económico implica la facultad de hacer elecciones y, en las economías de tipo soviético, la empresa puede elegir cuáles objetivos va a sobrepasar. El problema que se plantea al planificador central es determinar qué estímulos pueden motivar a las empresas a actuar de conformidad con.Jas prioridades del Estado. Esto significa con claridad que las empre sas tieneñ;en los hechos, una libertad de acción que los principios jurídicos de la planificación centraliza da no le han conferido. Durante mucho tiempo, los responsables políticos de los países socialistas han creído que los progI'esos de los métodos de planificación, el adelanto en las técnicas de transmisión de datos 76 y la informática, permitirian realizar una planificación centralizada eficaz, casi perfecta. Desafortunadamente, la complejidad de los problemas a resolver y la diversificación de las mercancías producidas se acentuaron al mismo tiempo y es imposible prever si éstas no crecerán más rápido que los progresos de la planificación centralizada. Ganar esta carrera constituye el reto de la planificación imperativa. ¡ 5 77
V. LA AGRICULTUJ~"A. 1. LAs DIFERENTES FORMAS DE EXPLOTACI6N AGlÚCOLA - LAs ECONOMíAS de ti po soviético presentan dos formas de explotación colectiva: las granjas estatales y las granjas cooperativas, y además, dos formas de explo tación privada: la parcela individual de los trabaja dores de las granjas estatales o de las granjas colectivas y la granja privada. La proporción de las tierras "socializadas" (es decir, explotadas en forma de granjas estatales o de cooperativas agrícolas basadas en el modelo del lcoljós) es de 100% en la URSS y en Bulgaria; dé 95% en la RDA, Hungría y Checoslovaquia; de 90% en Rumania y de 25% en Polonia y Yugoslavia. ,r Las granjas tJ.e Estado. Están constituidas con base en el modelo de las empresas industriales. De grandes di mensiones en la URSS, donde se denominan sovjós, tienen en los demás países socialistas una superficie más modesta. Las granjas estatales son de gran im portancia en Rumania, Checoslovaquia y sobre todo en la URSS, en tanto que en Bulgaria, Hungría y la RDA las cooperativas agrícolas ocupan más de los dos tercios de la superficie cultivada. Los trabajadores de las granjas estatales son asala riados cuyo ingreso se calcula como el de un obrero 78 industrial (salario y primas). La especialización de las tareas y los horarios recuerdan más las condiciones de trabajo de un obrero industrial que las de un agricultor francés. El director es nombrado por el Ministerio de Agricultura y la granja cumple objetivos de producción, insertos en un plan similar al que tiene la empresa industrial. Las granjas estatales son, por lo general, especializadas y absorben la mayor parte de la producción de cereales, remolacha azucarera, algodón y cultivOi industriales. Están organizadas en talleres de producción muy especializados y más mecanizados que las granjas colectivas. Las granjas cooperativas. Conocidas con el nombre de koljós, las granjas cooperativas son, en teoría, asociaciones de agricultores que deciden trabajar juntos y repartir las ganancias obtenidas. El suelo continúa siendo propiedad del Estado, que otorga al koljós el usufructo gratuito. El ganado pertenece, en general, al koljós, salvo cuando los campesinos tienen el derecho de poseer algunas cabezas de ganado; este último aspecto es característico de la agricultura de) la RDA. El trabajador de un koljós no es un verdadero asalariado. su ingreso depende directamente de los resultados de la producción. Contrae la obli~ción, ante el koljós, de prestar cierto número de jornadas de trabajo y percibe una remuneración a destajo bastante pobre. análoga a un salario, más una parte de los beneficios del koljós; esta parte es calculada en / i¿? 79
función de la cantidad de horas de trabajo que aportó y del tipo de tarea que le fue confiada. 2. Los PROBLEMAS DE LA AGRICULTURA SOVIÉTICA 1 Cf. J. Marczewski, Crisis de la Planificación socialista, PUF, 1973. La colectivización de las tierras. La colectivización impuesta en 1930 en la URSS, no tiene su explicación en consideraciones ideológicas. En repetidas ocasiones Lenin había expresado Ja idea de que la colectivización sería progresiva.(Los orígenes de la colectivización residen en la confianza que Stalin tenía en la superioridad de las grandes explotaciones y en su deseo de terminar con la oposición campesina. Las requisiciones obligadas en el invierno de 1927-1928 habían creado un clima de suspicacia en el campesinado, quien se preguntaba si era necesario esforzarse en producir lo que tal vez sería requisado. La administración que se creó para aplicar las requisiciones iba a ser la estructura para poner en ,marcha la colectivización. El XV Congreso del Partido Comunista había admitido la importancia de una colectivización voluntaria que permitiera el empleo de técnicas modernas y la primera versión del Plan quinquenal -fechada en 1928- preveía ya que en 1932 el 15% de la agricultura estaría colectivizada. A eso se debe que el artículo de Stalin ---Pravda del 15 de diciembre de 1929- intitulado "El año del gran viraje" representa un giro brutal. En él Stalin dice que hay entre los campesinos un vasto movimiento en favor de la colectivización y que el partido debe encabezarlo. En tres meses, el 60% de los campesinos fueron "colectivizados", al menos de manera oficial, porque numerosos koljoses sólo existían en el papel. En marzo de 1930, el movimiento se frena a causa de una decisión de Stalin publicada en un artículo en el Pravda, "El l Las exPlotaciones individuales. a) Las parcelas de los trabajadores de los koljós y de las granjas de Es tado. Los trabajadores del koljós y de una gran parte de las granjas estatales tienen el derecho de explotar individualmente una parcela de terreno, de la cual no son propietarios. La superficie autorizada varía según el tipo de cultivos y puede fluctuar, en la URSS, de 0.25 Ha a una Ha. Estas. parcelas representan el 1.5% de las tierras cultivadas' de la URSS, pero alcanzan la proporción de 4% en Checoslovaquia, de 6.5% en Rumania y exceden el 10% en la RDA, en Bulgaria y en Hungría.l Los productos son vendidos en los mercados libres (mercados campesinos llamados a veces mercados koljosianos). b) Las granjas individuales. La granja privada re presenta un principio opuesto al de la colectivización de las tierras; el agricultor es p~opietario de la tierra que cultiv~.En Polonia, las granjas privadas ocupan en forma aproximada el 80% de la tierra cultivable; en la URSS casi no existen y en Bulgaria sola mente subsisten algunas. En las demás economías de tipo soviético, apenas representan de 4 a 8% del total de las tierra$. 80 81
2 Sobre la historia de la colectivización de la agricultura, el. A. Nove, An Economic History 01 the URSS, Londres, Pelican, y R. W. Davies, The Industrialization 01 Soviet Russia, 2 to mos, Londres, Macm,illan 1980. fueron convertidos en sovjoses. Es así como en lo sucesivo las granjas estatales mantienen, en la URSS, un lugar similar al de los koljoses, mientras que, bajo Stalin, su papel era desdeñable. Como consecuencia de estas modificaciones de estructura, el agricultor soviético ha mejorado netamente sus resultados con relación a las pobres cosechas de la era staliniana. La agricultura se ha convertido en una prioridad de la política económica soviética. Los progresos de la agricultura fueron alcanzados al precio de un gran esfuerzo de inversión que sobrepasa el 25% de la inversión total en la URSS (33% si se toman en cuenta las inversiones en el sector productor de maquinaria agrícola), mientras que los países occidentales modernos dedican aproximadamente el 7% de su inversión al sector agrícola y obtienen productividades -tanto por hectárea como por trabajador- muy superiores a las de la URSS. Es interesante observar que, desde 1966, no ha disminuido el número de horas de trabajo en la agricultura a pesar de estas inversiones, lo que hace dudosa la eficacia de esta política de inversión masiva en la agricultura. Han sido puestas al servicio de los koljoses gestorías técnicas, pero sus consejos no siempre son coherentes e inducen más a la especialización de los cultivos que a su rotación, lo que se ha juzgado como una opción desafortunada (cf. por ejemplo: Izvestia, del 18 de septiembre de 1981, y Pravda, del 30 de noviembre de 1981); sin embargo, estos expertos han sido juzgados con base en los resultados de las producciones en las cuales se especializan. Los consejos de dichos 't 83 vértigo del éxito", y, en mayo de ese mismo año, el porcentaje de campesinos colectivizados desciende a un 23%. A partir del otoño de 1930, la colectivización toma nuevo impulso y fue concluida en 1934. Ésta fue realizada mediante el subterfugio de imponer cuotas draconianas de requisiciÓn y muy elevados im puestos, los que eran diferidos si el campesino aceptaba la colectivización. El precio fue muy alto. Esta verdadera guerra civil tuvo como saldo la muerte o la deportación de millones de campesinos y la riqueza ganadera fue diezmada (el número de bovinos pasÓ de 70 millones en 1928 a 38 millones en 1934; el de cerdos de 36 millones a 12 millones. etcétera). En 1932 la URSS se vio asolada por una gran hambruna. Los koljoses continuaron muy pobres hasta 1956. El precio de las entregas obligatorias al Estado no cambióde 1928 a 1953 y terminó sief'do inferior a los cos tos de transportes. Las entregas obligatorias correspondían de hecho a un impuesto. En 1932, fueron reconocidas las parcelas privadas de los koljosianos; sin embargo, en 1939 una parte del ganado privado fue transferida. a los kol joses mediante el ardid de un aumento de las entregas obligatorias de ganado.2 Las consecuencias de la prioridad a la agricultura. Durante el programa de desarrollo de las "tierras vír e«: genes" decidido por Kruschev, fueron creadas nume rosas granjas de Estado, en tanto que los koljoses 82
,. especialistas han hecho crecer los costos de producción de los sovjoses en un 180% entre 1970 y 1980, sin que la producción lo haya hecho en las mismas proporciones. Los agrónomos, acusados de ello, responden que su labor es demasiado administrativa; qu~ no tienen la facultad de calcular las primas de rendimiento; que su poder es reducido con relación al de los numerosos responsables jerárquicos; que su opinión no se toma mucho en cuenta, etcétera (Pravda, 18 de agosto de 1981). / Entre las causas evidentes de la poca eficacia de la agricultura soviética, hay que citar, en primer lugar, la superficie demasiado grande de las explotaciones agrícolas (a menudo de más de 7 000 Ha) y la mala ( administración del trabajo. Las brigadas de conductores de tractores perciben primas proporcionales a la superficie sembrada, aunque siembren superficialmente y haya necesidad de enviar inspectores a verificar el trabajo. Los trabajadores de los koljoses terminan de trabajar a una hora fija, incluso en la época de la siega, en que son. llamados estudiantes inexpertos para ayudarlos. La administración es a menudo demasiado pun tillosa en sus relaciones con los koljoses; se necesitan muchas firmas oficiales para sacrificar una vaca enferma, las fechas de inseminación son fijadas administrativamente y deben ser respetadas, aun si las con. diciones del tiempo no se prestan para ello. Para poner remedio a estos excesos burocráticos, el Comité Central del Partido Comunista decidió, en junio de 1980, que la estructura de la producción fuera determinada en lo sucesivo por los koljoses y no por el plan central. Para reorganizar el trabajo de los koljosianos, las autoridades poUticas han previsto constituir periódicamente brigadas de trabajadores (de labradores, por ejemplo) que serían pagados de acuerdo con la cosecha y no según su tiempo de trabajo. A pesar de muchos experimentos, este sistema nunca fue gene. ralizado. La naturaleza de las opciones técnicas. Además de escoger entre regulación por el mercado y regulación por el plan, hay que hacer una elección entre técnicas I de uso intensivo del trabajo (labor using o la.nd saving) y técnicas de uso intensivo de la tieE3 (labor saving).3 Estados Unidos y Canadá eligieron técnicas que economizan el trabajo, ya que éste es relativamente escaso con relación a la tierra; Europa y Japón han hecho la elección opuesta. La diversidad regional, en la URSS, entre las disponibilidades de mano de obra y de tierra indica que hay regiones en que serían apropiadas técnicas labor using y otras en las que parecen lógicas las técnicas labor saving. Georgia y la Kirghizia han optado por técnicas labor using en tanto que Kazajstán optó por economizar trabajo. En efecto, Clayton demuestra que de 1960 a 1975 la producción por hectárea se incrementó rápidamente en Georgia, mientras que la producción por trabajador agrícola varió poco, y en lo que se refiere al Kazajstán el fenómeno fue a la inversa. A nivel global, el creci. 3 e/. A ese respecto el notable estudio de E. Clayton, "Productivity in Soviet Agriculture", Slavic Review, 1980. 84 r 85
miento de la agricultura soviética desde 1960 fue consecuencia neta de las técnicas que economizaban trabajo y la producción por trabajador progresó más rápido que la producción por hectárea. La proporción de agricultores en el conjunto de la fuerza de trabajo disminuyó, incluso cuando su número permaneciQ más o menos estable. El sector privado, sometido a restricciones bastante rígidas en cuanto a las superficies que le dejaron, se especializó en bienes que necesitan poca tierra (carne, frutos agrios). Los koljoses y los sovjoses, disponiendo de mucha tierra y de relativamente poco trabajo efi ) caz, se especializaron en los cultivos de "uso intensivo de la tierra" (land using). El sector socializado (sov I joses y koljoses) recibió lo fundamental de la nueva inversión y por ello el desarrollo general fue sobre todo land using, en tanto que el sector privado continuó utilizando técnicas tradicionales. lista en Bielorrusia y 10 veces en Lituania (Voprosy Ekonomiki, 1981/5). La buena productividad del sector privado (parcelas individuales) se explica por la cantidad de factores productivos "públicos" que son desviados hacia t!l sector privado. Los abonos y plaguicidas que pertenecen al koljós o al sovjós son utilizados en las parcelas privadas; las vacas "privadas" pacen la hierba del campo "colectivizado". Los dos sectores, socializado y privado, no funcionan de manera aislada y cuando se habla de la alta productividad del sector privado, se trata de productividad por hectárea. La productividad del trabajo no es tan elevada como se piensa si se considera el cuidado y el tiempo que pasan los campesinos en las parcelas privadas con relación al modesto esfuerzo que emplean en el sector socializado. Es difícil comparar la productividad de las parcelas / privadas con la de las granjas colectivas. Se puede considerar que la productividad del sector privado es más elevada ya que el rendimiento por hectárea es allí superior al del sector agrícola socializado. Algunos autores soviéticos sostienen el punto de vista inverso, arguyendo que el sector privado es menos eficaz, ya que el rendimiento por trabajador es más débil que en el sector socializado. Hay que comparar lo que es comparable; los dos sectores, privado y público, no producen los mismos bienes agrícolas. El sector privado. especializado en ganado menor y en horticultura, obtiene excelentes resultados por hectárea gracias a un trabajo esmerado e intensivo. El sector socializado. especializado en cultivos de cereales y forrajes. tiene buenos rendimientos por trabajador ( El- sector privado. Las parcelas individuales for man en la URSS un sector privado que comprende ) 13 millon~s de familias de koljosianos, 10 millones de familias de trabajadores de los sovjoses y más de 10 millones de trabajadores de otros sectores. En 1979, la produción privada abastecía 60% de patatas; 42% de frutas; 96% de conejos; 40% de carne de cerdo; 40% de pollos; 17% de carne de vaca y de ternera (Fuente: A. Nove, Soviet agriculture, New Data, Soviet Studies, 1982/1). Según el economista soviético Shmelev, las tierras "privadas" sembradas de árboles frutales tienen una productividad 12 veces superior a la del sector socia 86 (¿) 87


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