sábado, 24 de noviembre de 2007


dustrial elabora sus propias normas de eficacia. El "coe­ficiente de eficacia relativa" más simple, utilizado para decidir' entre dos proyectos de UDa misma rama, es

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3. LA GESTIÓN Y EL CÁLCULO ECONÓMICO

(p1 - c1)'- (P2 - C2)

E=

K2 - Kl

El hoz1'ascet. A partir de las reformas, las empresas-' so;;;~"llSables de su balance y tienen, por lo tanto,

una cierta autonomía financiera y contable; éstas pue­den tomar algunas decisiones económicas, de acuerdo con una nueva racionalidad que corresponde a la bús­queda áe la calidad de los productos y del beneficio. Aun si la autonomía de las empresas se ha reducido después de la época de las reformas, las empresas, para poder ser rentables, utilizan un "cálculo econó­mico" (en ruso hozrascet) fundado en la comparación

entre los costos y las ventajas de cada eventualidad. --1;

El hozrascet no corresponde a una gestión óptima de la empresa, en el sentido eslricto del término. In­cluso si el beneficio es tomado en cuenta, eso no sig­nifica que el objetivo de la empresa sea la maximiza. ción del bepeficio. En los hechos. el hozrascet que se practica en todos los países socialistas implica tan sól~ que la empresa tiene una cierta autonomía financiera y que sus resultados son apreciados con la ayuda de índices en valor y no sólo en volumen. Hungría es el único país que va más allá de una relativa autonomía en materia de organización interna de la empresa.

En todos los países. los reformadores más resueltos han intentado ampliar el concepto de hozrascet. pero han cedido ante las presiones recentraUzadoras.

Se ha propuesto extender la autonomía de las em­

presas al cálculo de los precios y a las decisiones de in­versión. N umerosos autores soviéticos (Levin, Rakits­kij, Lisivkin, Birman) defendieron, en la conferencia general sobre el hozrascet, en 1975, el principio del

l.

en el que PI es el valor de la producción anual obte­nida: con el proyecto 1, cI es el costo anual de explo­tación y KI el capital invertido.

Este tipo de criterios es utilizable cuando rivalizan dos proyectos que desembocan en un mismo resultado (central térmica o central hidráulica) pero en el que uno de ellos implica una inversión inicial más redu­

L- cida que el otro.

Los economistas persiguen índices de eficacia que pongan de relieve los costos; así, en la norma pro­puesta por el Gosplan de la URSS de 1974. si Zl es el costo total de la inversión y N un coeficiente de amor­tización del capital, el proyecto seleccionado es aquel en que Zl es mínimo con Zl = ./cI + NKI, donde N es un coeficiente de amortización del capital. En la URSS, este coeficiente variaba, según las ramas. en la metodología de 1959; era así de 0.2 para la indus­tria química, lo que significaba que la inversión inicial

debía ser amortizada en cinco años. Desde 1969, el coeficiente N es fijado en 0.12 para todas las ramas; para compensar la rigidez que esto provoca; el Gos­plan se reservó el derecho de modificar esta norma en

casos particulares.!

1 Sobre estos problemas. consúltese a M. Lavigne. Las econo­mias socialistas, Armand Colin. 1969. pp. 262-268.

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2 Sobre estas cuestiones, el. Seurot, "El renacimiento de la económica en los paises socialistas", en La económica recupera­da, Eeonomiea, 1977.

tos se venden bien y satisfacen las necesidades de la demanda. La maximización del beneficio de una em­presa corresponde entonces a la contribución más ele­vada que ésta pueda aportar a la realización del inte­rés general. Estas proposiciones, ya enunciadas por Adam Smith en el siglo XVIII, son todavía válidas si se cumplen ciertas condiciones en cuanto a los precios dC los recursos y también a la evaluación de sus ren­dimientos.

Además, está establecido por la teoría económica que el beneficio no es un crite~io óptimo de gestión cuando tiene efectos externos y rendimientos crecien­tes, pero es dudoso que estas "anomalías" jueguen un papel muy importante en la vida económica.

De cualquier manera,rpara que el beneficio sea un criterio óptimo de gestión en las economías socialis­tas, se deberían realizar ciertas reformas:

Los precios deberían ser ind~adores de escasez des­de el punto de ~ista de la demanda y corresponder

a los costos desde el punto de vista de la oferta.; en una palabra, los precios deberían ser óptimos.

Las empresas deberían pagar un interés sobre el ca­pital; esta tasa de interés debería tener las mismas propiedades que un precio óptimo.

Las empresas deberían pagar rentas por el empleo de los recursos naturales; tales rentas se calcularían, también, como un precio óptimo.

Las primas pagadas a los trabajadores deberían ser

proporcionales a su productividadJ

Desde luego, a partir de 1965, aproximadamente,

las economías de tipo soviético incluyeron el interés y la renta en los costos de las empresas, pero éstos no

hozrascet "generalizado", lo que significaba el recurso sistemático a los criterios ventajas-costos para el cálcu­lo de los precios y de la remuneración de los factores productivos, así como para la generalización del auto­financiamiento de las nuevas 'inversiones. La empresa podría entonces elegir la gama de bienes que produ­ciría, fijar los precios al mayoreo, decidir las inver­siones y, de manera general, orientar su actividad de modo que pudiera mantener un cierto nivel de bene­ficios. Todo eso conducía a abandonar al mercado la coordinación de las actividades económicas. A eso se debió que el principio del Hozrascet nunca fue apli­cado.2

El papel del beneficio. a) En la economía socialista el beneficio es un criterio óptimo de gestión. El pa­pel que debía desempeñar el beneficio en el compor­tamiento de las empresas fue objeto de largos debates en los países socialistas. Muchos teóricos ven en la maximización del beneficio el objetivo ideal para asig­nar a las empresas en el marco del hozrascet. La ven­taja de este objetivo es que asegura la convergencia de los intereses de losrtrabajadores y de los intere­ses de los dirigentes de empresas, ya que una parte de los beneficios es transformada en primas por media. ción de los fondos de estímul~ ¿Es óptimo tal criterio de gestión para toda la sociedad?

Una empresa obtiene beneficio cuando sus produc­

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son calculados de acuerdo con el rendimiento del ca­pital y de los recursos naturales, la tasa de interés es una tasa global' (6% en la mayor parte de los países) sujeta a revisión si la eni'presa tiene un rendimiento reducido (hay, en todos los países socialistas, tasas de '% o menos, que están reservadas a los sectores de ba­ja productividad).

En estas condiciones, los precios de los bienes y de los factores productivos ya no cumplen su función d~ guía en la búsqueda de una gestión óptima y la persecución del beneficio por una empresa no corres­ponde necesariamente al interés general.

b) Las empresas y el beneficio. óptimo o no, el criterio de beneficio, ¿desempeña un papel en la vida corriente de las empresas?

r A partir de que los bonos que reciben las empresas son calculados, al menos parcialmente, de acuerdo con los beneficios, la bú(queda de estos últimos desem­peña un gran papel en la vida de las empresas, pero sería excesivo representarse el comportamiento de una

empresa como la simple maximización del beneficio]

Tal hipótesis de comportamiento se justifica plena­mente cuando su violación conduce a la empresa a desaparecer. Ahora bien, en una economía socialista, la supervivencia de una empresa defCnde de faaores administrativos independientes en gran medida del nivel de sus beneficios.

Es necesario, para explicar la actividad de una em­presa, tener en cuenta la búsqueda de beneficios, de primas y de bonos diversos, a condición de añadirles las obligaciones específicas impuestas por el planifi­cador a la empresa (volúmenes a producir, asignación

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de los factores de producción, total de salarios a pagar obligatoriamente, etcétera) y tener en cuenta las san­ciones a que se hace acreedora una empresa si no lleva a cabo ciertos objetivos planificados. Si estas sanciones fueran pecuniarias, se harían en forma de deducciones de los beneficios y se integrarían en el criterio de maximización del beneficio, pero con fre­cuencia lo son de orden administrativo (retrasos en los ascensos o degradación de los jefes de empresa). Como la sanción económica pura --.:es decir la quie­bra- es excluida, hay que tener más en cuenta las sanciones morales y administrativas para explicarse el comportamiento de las empresas. .

De manera generalJ la empresa busca maximizar las primas y los bon~s que pueda recibir; ahora bien, estos bonos son asignados, cada vez más, en función del volumen o del valor de la producción, y cada vez menos en función de los beneficios, de suerte que la empresa no presta gran interés en minimizar los cos­tos, ni tampoco en economizar materias prim~Desde este punto de vista, la gestión de las empresas no con­tribuye al interés general.

Lo que es válido en cuanto a los bonos asignados a las empresas, lo es también en lo que se refiere a las primas concedidas a los trabajadores, que no son re­compensados si economizan materias primas, pero per­ciben una" prima si exceden la producción prevista, aunque sea a costa de un desperdicio de los factores productivos. La no optimización de los objetivos de la empresa repercute en el comportamiento de los equi­pos de trabajo y se reduce en una incitación al des­perdicio.

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Tomemos un ejemplo sacado del Pravda del 4 de enero de 1982, que trata de las economías en mate­rias primas en una fábrica de papel. La remuneración mensual que recibe un operador por máquina por economizar recursos materiales representa entre 10 Y 15% de las primas que recibe por la realización o la superación del plan de producción. Es exiguo, de manera que los trabajadores ganan más desperdician­do mucho para rebasar escasamente el plan, que eco­nomizando mucho para cumplir con exactitud los

objetivos de producción del plan. Las brigadas de tra­bajo consumen grandes cantidades de celulosa; si la economizaran producirían un poco menos de papel

y perderían el bono que se les concede por superar dicho plan.

En total, las pérdidas en celulosa son más eleva­das que la ganancia en la producción. Así, las bri­gadas de trabajo del taller número uno de las fábri­cas papeleras Kama han desperdiciado 62 000 rubios de materiales y han recibido 1 600 rubIos de prima. Ante este absurdo, subrayado en el Pravda, el Comité

Central del Partido decidió elevar el bono por econo­mía de los recursos materiales. Es sintomático de la

pesadez y de la centralización de la administración económica el que se haya necesitado una decisión 4el Comité central para fijar el valor de tal bono.

y perderían el bono que se les otorga por superar el

~ r~presas ~ empresas, salvo en Hungría, deben rea­

lizar una serie (le objetivos en volumen y en varar. Como no -siempre -es- posible re~lizar-Jo&.-en- forma si­multánea, y como no se pueden superar todos, la em­

presa decide los índices que excederá, los que, ejecu­tará y los que no conseguirá alcanzar. Realiza esta elección confrontando las posibilidades técnicas c()n la "rentabilidad" de cada resultado. Un índice que apor­ta ürrbono importante será ejecutado más frecuente­mente que otro; eso trae consecuencias nocivas para la calidad del producto.

En la URSS, las canalizaciones son producidas por empresas que tradicionalmente reciben objetivos de producción expresados en toneladas; las empresas han fabricado así tubería pesada y costosa. Por lo tanto, el ministerio impuso sus objetivos expresados en me­tros; las empresas suministraron tubería menos costosa pero eso provocó una baja del valor de su produc­ción, ya que el precio de la tubería está en función de los costos.

Los objetivos en valor de las empresas ya no se cum­plfan. Las empresas que siguieron produciendo tu­bería pesada y costosa recibieron primas por la supe­ración de los objetivos en valor de su plan. La prensa soviética, relatando tales anomalfas, trata de demos­trar que algunos indicadores de producción (en este caso los objetivos en valor de la producción) ponen en conflicto los intereses de la empresa con los de la sociedad.

El origen de la mayor parte de las dificultades li­gadas a los objetivos en valor reside en la forma de cálculo de los precios al mayoreo. Como ya hemos

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4. LA ECONOMfA DE LA PLANIFICACIÓN IMPERFECTA

Los lndices de resultados 'Y el comportamiento de las

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('hecho resaltar, estos precios son calculados a partir de

los costos. Cuanto más elevados sean los costos, más

'

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elevados son los precios y por lo tanto el valor de la

producción.

La empresa tiene interés en que sus precios sean

elevados porque tiene asegurada la salida de sus pro­

ductos. Como se trata de precios al mayoreo, el diente

es otra empresa que no tiene los medios para rechazar

lo que se le ofrece; estando sus entregas previstas por

el plan, éste no puede recurrir a otro proveedor. Por

lo tanto, una ~mpresa busca. maximizar su precio de

venta antes que su beneficio; siempre es preferible

incrementar el valor de las ventas con un alza de los

precios que aumentar los beneficios gracias a una baja

de los costos. Esta situación es común a todos los países

socialistas europeos, con excepción de Yugoslavia y, en

cierta medida, de Hungría.

- No teniendo que conquistar nuevos mercados, la

.,'" empresa no se ve apremiada a utilizar técnicas nuevas,

.~ ya que no tiene competidores que la estimulen. La

~ empresa concentra sus esfuerzos en la persecución de

~ un buen (ndice de producción 10 mismo que de pre­

cios elevados.

Loi precios son fijados por las autoridades centrales

o locales, pero la empresa. puede influir en la determi­

nación de éstos sobrevaluando los costos de produc­

ción. Según el periódico polaco Zycie gospodarcze del

15 de abril de 197~, las empresas polacas exageran,

en promedio: sus estimaciones de costos en un 30% y

los precios son calculados sobre la base de estas eva­

luaciones. En la URSS los precios de los productos

nuevos son con frecuencia establecidos sin que se ha­

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.~

yan evaluado en realidad los costos. El economista soviético S. Davkin informa así que la fábrica Sojuz­elektromas de Kiev fabricaba maquinaria eléctrica de cálculo sobrestimando el costo promedio en un 50%; tales empresas JJevan una doble contabilidad de los costos, una privada y una para la administración; esta doble contabilidad es calificada como "doble plani­ficación" por los juristas soviéticos (S. Davkin, Kogda jonglirujut cenami, Khozjajstvo i Pravo, 1978/8).3

Los mercados oferentes )' la Planificación imperfecta. En las economías capitalistas, donde dominan las re­

laciones de mercado, los mercados "perfectos" como .. la competencia pura o el monopolio absoluto ocupan probablemente un lugar menos importante que los mercados "imperfectos", como los oligopoJios o los mer-..­cados de competencia imperfeCta.

Se puede establecer un paralelo con la situación real de las economías socialistas. La planificación perfecta no existe en realidad, el planificador no puede diri­gir todo, ya que no dispone de la información ne­cesaria y, aunque así fuera, ello supondría una ad­ministración exagerada de la economía. Definir las economías planificadas como economías estrictamente centralizadas ~fiere que uno'8e sitúe en un universo

de planifica.cMn perfecta. Ahora bien, la planifica­ción real es imperfecta, lo que significa que las em­

3 Sobre las poUticas de precios de las empresas soviéticas, el. F. Seurot, "Formas de mercado y políticas de precios en una economía de tipo soviético", en M. Lavigne el al, "Trabajo y moneda en el sistema socialista", Eeonomiea, 1981.

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presas conservan un poder económico a pesar del sis­tema de directivas del plan.

_ La empresa socialista está colocada en una situación curiosa.¡tiene un fuerte poder como vendedora de su producto y puede, legalmente o no, influir sobre su

.t. precio de venta al alza. En tanto que la empresa que

compra la maquinaria y los bienes intermediarios no

j

tiene ningún poder, no tiene más alternativa que pa­gar o no recibir nada; ahora bien, ninguna empresa puede correr el riesgo de una ruptura de aprovisio­namiento que la expondría a no poder ejecutar su

I plan de producció~ La empresa rara vez busca opo­

I nerse al negocio que la abastece ya que, de todas ma­

I neras, ella, a su vez, va a imponer a sus clientes las

alzas de precios que le ocasionan los aumentos de los costos. Las relaciones entre empresas SD~ las del mer­

cado de ofertas, en que cada firma soporta la ley de sus proveedores al mismo tiempo impone la suya a sus clientes.

I El poder económico implica la facultad de hacer elecciones y, en las economías de tipo soviético, la empresa puede elegir cuáles objetivos va a sobrepasar. El problema que se plantea al planificador central es determinar qué estímulos pueden motivar a las em­presas a actuar de conformidad con.Jas prioridades del Estado. Esto significa con claridad que las empre­

sas tieneñ;en los hechos, una libertad de acción que los principios jurídicos de la planificación centraliza­

da no le han conferido. Durante mucho tiempo, los responsables políticos de los países socialistas han creí­do que los progI'esos de los métodos de planificación, el adelanto en las técnicas de transmisión de datos

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y la informática, permitirian realizar una planifica­ción centralizada eficaz, casi perfecta. Desafortunada­mente, la complejidad de los problemas a resolver y la diversificación de las mercancías producidas se acentuaron al mismo tiempo y es imposible prever si éstas no crecerán más rápido que los progresos de la planificación centralizada. Ganar esta carrera consti­tuye el reto de la planificación imperativa.

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V. LA AGRICULTUJ~"A.

1. LAs DIFERENTES FORMAS DE EXPLOTACI6N AGlÚCOLA

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LAs ECONOMíAS de ti po soviético presentan dos formas

de explotación colectiva: las granjas estatales y las

granjas cooperativas, y además, dos formas de explo­

tación privada: la parcela individual de los trabaja­

dores de las granjas estatales o de las granjas colectivas

y la granja privada.

La proporción de las tierras "socializadas" (es decir,

explotadas en forma de granjas estatales o de coope­rativas agrícolas basadas en el modelo del lcoljós) es de 100% en la URSS y en Bulgaria; dé 95% en la RDA, Hungría y Checoslovaquia; de 90% en Ruma­nia y de 25% en Polonia y Yugoslavia.

,r Las granjas tJ.e Estado. Están constituidas con base en el modelo de las empresas industriales. De grandes di­

mensiones en la URSS, donde se denominan sovjós, tienen en los demás países socialistas una superficie más modesta. Las granjas estatales son de gran im­

portancia en Rumania, Checoslovaquia y sobre todo

en la URSS, en tanto que en Bulgaria, Hungría y la RDA las cooperativas agrícolas ocupan más de los dos

tercios de la superficie cultivada.

Los trabajadores de las granjas estatales son asala­

riados cuyo ingreso se calcula como el de un obrero

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industrial (salario y primas). La especialización de las tareas y los horarios recuerdan más las condiciones de trabajo de un obrero industrial que las de un agri­cultor francés.

El director es nombrado por el Ministerio de Agri­cultura y la granja cumple objetivos de producción, insertos en un plan similar al que tiene la empresa industrial.

Las granjas estatales son, por lo general, especiali­zadas y absorben la mayor parte de la producción de cereales, remolacha azucarera, algodón y cultivOi in­dustriales. Están organizadas en talleres de producción muy especializados y más mecanizados que las granjas colectivas.

Las granjas cooperativas. Conocidas con el nombre de koljós, las granjas cooperativas son, en teoría, asociaciones de agricultores que deciden trabajar jun­tos y repartir las ganancias obtenidas. El suelo con­tinúa siendo propiedad del Estado, que otorga al kol­jós el usufructo gratuito. El ganado pertenece, en general, al koljós, salvo cuando los campesinos tienen el derecho de poseer algunas cabezas de ganado; este

último aspecto es característico de la agricultura de) la RDA.

El trabajador de un koljós no es un verdadero asalariado. su ingreso depende directamente de los resultados de la producción. Contrae la obli~ción, ante el koljós, de prestar cierto número de jornadas de trabajo y percibe una remuneración a destajo bas­tante pobre. análoga a un salario, más una parte de los beneficios del koljós; esta parte es calculada en

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función de la cantidad de horas de trabajo que aportó y del tipo de tarea que le fue confiada.

2. Los PROBLEMAS DE LA AGRICULTURA SOVIÉTICA

1 Cf. J. Marczewski, Crisis de la Planificación socialista, PUF, 1973.

La colectivización de las tierras. La colectivización im­puesta en 1930 en la URSS, no tiene su explicación en consideraciones ideológicas. En repetidas ocasio­nes Lenin había expresado Ja idea de que la colectivi­zación sería progresiva.(Los orígenes de la colectivi­zación residen en la confianza que Stalin tenía en la superioridad de las grandes explotaciones y en su deseo de terminar con la oposición campesina. Las requisiciones obligadas en el invierno de 1927-1928 habían creado un clima de suspicacia en el campesi­nado, quien se preguntaba si era necesario esforzarse en producir lo que tal vez sería requisado. La admi­nistración que se creó para aplicar las requisiciones iba a ser la estructura para poner en ,marcha la co­lectivización. El XV Congreso del Partido Comunista había admitido la importancia de una colectivización voluntaria que permitiera el empleo de técnicas mo­dernas y la primera versión del Plan quinquenal -fe­chada en 1928- preveía ya que en 1932 el 15% de la agricultura estaría colectivizada. A eso se debe que el artículo de Stalin ---Pravda del 15 de diciembre de 1929- intitulado "El año del gran viraje" repre­senta un giro brutal. En él Stalin dice que hay entre los campesinos un vasto movimiento en favor de la colectivización y que el partido debe encabezarlo. En tres meses, el 60% de los campesinos fueron "colec­tivizados", al menos de manera oficial, porque nume­rosos koljoses sólo existían en el papel. En marzo de

1930, el movimiento se frena a causa de una decisión de Stalin publicada en un artículo en el Pravda, "El

Las exPlotaciones individuales. a) Las parcelas de los trabajadores de los koljós y de las granjas de Es­

tado.

Los trabajadores del koljós y de una gran parte de las granjas estatales tienen el derecho de explotar individualmente una parcela de terreno, de la cual no son propietarios. La superficie autorizada varía

según el tipo de cultivos y puede fluctuar, en la URSS,

de 0.25 Ha a una Ha. Estas. parcelas representan el

1.5% de las tierras cultivadas' de la URSS, pero alcan­zan la proporción de 4% en Checoslovaquia, de 6.5% en Rumania y exceden el 10% en la RDA, en Bul­garia y en Hungría.l Los productos son vendidos en los mercados libres (mercados campesinos llamados a veces mercados koljosianos).

b) Las granjas individuales. La granja privada re­

presenta un principio opuesto al de la colectivización

de las tierras; el agricultor es p~opietario de la tierra que cultiv~.En Polonia, las granjas privadas ocupan en forma aproximada el 80% de la tierra cultiva­ble; en la URSS casi no existen y en Bulgaria sola­

mente subsisten algunas. En las demás economías de

tipo soviético, apenas representan de 4 a 8% del total de las tierra$.

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2 Sobre la historia de la colectivización de la agricultura, el. A. Nove, An Economic History 01 the URSS, Londres, Pelican, y R. W. Davies, The Industrialization 01 Soviet Russia, 2 to­

mos, Londres, Macm,illan 1980.

fueron convertidos en sovjoses. Es así como en lo su­cesivo las granjas estatales mantienen, en la URSS, un lugar similar al de los koljoses, mientras que, bajo Stalin, su papel era desdeñable.

Como consecuencia de estas modificaciones de es­tructura, el agricultor soviético ha mejorado neta­mente sus resultados con relación a las pobres cosechas de la era staliniana. La agricultura se ha convertido en una prioridad de la política económica soviética.

Los progresos de la agricultura fueron alcanzados al precio de un gran esfuerzo de inversión que sobre­pasa el 25% de la inversión total en la URSS (33% si se toman en cuenta las inversiones en el sector productor de maquinaria agrícola), mientras que los países occidentales modernos dedican aproximada­mente el 7% de su inversión al sector agrícola y ob­tienen productividades -tanto por hectárea como por trabajador- muy superiores a las de la URSS. Es interesante observar que, desde 1966, no ha disminui­do el número de horas de trabajo en la agricultura a pesar de estas inversiones, lo que hace dudosa la eficacia de esta política de inversión masiva en la agri­cultura.

Han sido puestas al servicio de los koljoses gestorías técnicas, pero sus consejos no siempre son coherentes e inducen más a la especialización de los cultivos que a su rotación, lo que se ha juzgado como una opción desafortunada (cf. por ejemplo: Izvestia, del 18 de septiembre de 1981, y Pravda, del 30 de noviembre de 1981); sin embargo, estos expertos han sido juz­gados con base en los resultados de las producciones en las cuales se especializan. Los consejos de dichos

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vértigo del éxito", y, en mayo de ese mismo año, el porcentaje de campesinos colectivizados desciende a un 23%. A partir del otoño de 1930, la colectivización toma nuevo impulso y fue concluida en 1934. Ésta fue realizada mediante el subterfugio de imponer cuotas draconianas de requisiciÓn y muy elevados im­

puestos, los que eran diferidos si el campesino acep­taba la colectivización. El precio fue muy alto. Esta

verdadera guerra civil tuvo como saldo la muerte o la deportación de millones de campesinos y la riqueza ganadera fue diezmada (el número de bovinos pasÓ de 70 millones en 1928 a 38 millones en 1934; el de cerdos de 36 millones a 12 millones. etcétera). En 1932

la URSS se vio asolada por una gran hambruna. Los koljoses continuaron muy pobres hasta 1956. El pre­cio de las entregas obligatorias al Estado no cambióde 1928 a 1953 y terminó sief'do inferior a los cos­

tos de transportes. Las entregas obligatorias corres­pondían de hecho a un impuesto. En 1932, fueron re­conocidas las parcelas privadas de los koljosianos; sin embargo, en 1939 una parte del ganado privado fue

transferida. a los kol joses mediante el ardid de un aumento de las entregas obligatorias de ganado.2

Las consecuencias de la prioridad a la agricultura. Durante el programa de desarrollo de las "tierras vír­

e«: genes" decidido por Kruschev, fueron creadas nume­

rosas granjas de Estado, en tanto que los koljoses

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,.

especialistas han hecho crecer los costos de produc­ción de los sovjoses en un 180% entre 1970 y 1980, sin que la producción lo haya hecho en las mismas pro­porciones. Los agrónomos, acusados de ello, respon­den que su labor es demasiado administrativa; qu~ no tienen la facultad de calcular las primas de rendi­miento; que su poder es reducido con relación al de los numerosos responsables jerárquicos; que su opi­nión no se toma mucho en cuenta, etcétera (Pravda,

18 de agosto de 1981).

/ Entre las causas evidentes de la poca eficacia de la

agricultura soviética, hay que citar, en primer lugar,

la superficie demasiado grande de las explotaciones

agrícolas (a menudo de más de 7 000 Ha) y la mala

(

administración del trabajo. Las brigadas de conduc­tores de tractores perciben primas proporcionales a la superficie sembrada, aunque siembren superficialmen­te y haya necesidad de enviar inspectores a verificar el trabajo.

Los trabajadores de los koljoses terminan de traba­jar a una hora fija, incluso en la época de la siega, en que son. llamados estudiantes inexpertos para ayu­darlos.

La administración es a menudo demasiado pun­

tillosa en sus relaciones con los koljoses; se necesitan

muchas firmas oficiales para sacrificar una vaca en­ferma, las fechas de inseminación son fijadas adminis­trativamente y deben ser respetadas, aun si las con. diciones del tiempo no se prestan para ello.

Para poner remedio a estos excesos burocráticos, el Comité Central del Partido Comunista decidió, en junio de 1980, que la estructura de la producción

fuera determinada en lo sucesivo por los koljoses y no por el plan central.

Para reorganizar el trabajo de los koljosianos, las autoridades poUticas han previsto constituir periódi­camente brigadas de trabajadores (de labradores, por ejemplo) que serían pagados de acuerdo con la co­secha y no según su tiempo de trabajo. A pesar de muchos experimentos, este sistema nunca fue gene. ralizado.

La naturaleza de las opciones técnicas. Además de escoger entre regulación por el mercado y regulación

por el plan, hay que hacer una elección entre técnicas I

de uso intensivo del trabajo (labor using o la.nd sav­ing) y técnicas de uso intensivo de la tieE3 (labor saving).3 Estados Unidos y Canadá eligieron técnicas que economizan el trabajo, ya que éste es relativa­mente escaso con relación a la tierra; Europa y Japón han hecho la elección opuesta. La diversidad regio­nal, en la URSS, entre las disponibilidades de mano de obra y de tierra indica que hay regiones en que serían apropiadas técnicas labor using y otras en las que parecen lógicas las técnicas labor saving. Georgia y la Kirghizia han optado por técnicas labor using en tanto que Kazajstán optó por economizar trabajo. En efecto, Clayton demuestra que de 1960 a 1975 la pro­ducción por hectárea se incrementó rápidamente en Georgia, mientras que la producción por trabajador agrícola varió poco, y en lo que se refiere al Kazajstán el fenómeno fue a la inversa. A nivel global, el creci.

3 e/. A ese respecto el notable estudio de E. Clayton, "Produc­tivity in Soviet Agriculture", Slavic Review, 1980.

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miento de la agricultura soviética desde 1960 fue consecuencia neta de las técnicas que economizaban

trabajo y la producción por trabajador progresó más

rápido que la producción por hectárea. La propor­ción de agricultores en el conjunto de la fuerza de tra­bajo disminuyó, incluso cuando su número permane­ciQ más o menos estable.

El sector privado, sometido a restricciones bastante

rígidas en cuanto a las superficies que le dejaron, se

especializó en bienes que necesitan poca tierra (carne, frutos agrios). Los koljoses y los sovjoses, disponiendo

de mucha tierra y de relativamente poco trabajo efi­

)

caz, se especializaron en los cultivos de "uso intensivo de la tierra" (land using). El sector socializado (sov­

I joses y koljoses) recibió lo fundamental de la nueva inversión y por ello el desarrollo general fue sobre todo land using, en tanto que el sector privado con­tinuó utilizando técnicas tradicionales.

lista en Bielorrusia y 10 veces en Lituania (Voprosy Ekonomiki, 1981/5).

La buena productividad del sector privado (parce­las individuales) se explica por la cantidad de facto­res productivos "públicos" que son desviados hacia t!l sector privado. Los abonos y plaguicidas que perte­necen al koljós o al sovjós son utilizados en las parce­las privadas; las vacas "privadas" pacen la hierba del campo "colectivizado". Los dos sectores, socializado y privado, no funcionan de manera aislada y cuando se habla de la alta productividad del sector privado, se trata de productividad por hectárea. La producti­vidad del trabajo no es tan elevada como se piensa si se considera el cuidado y el tiempo que pasan los cam­pesinos en las parcelas privadas con relación al modes­to esfuerzo que emplean en el sector socializado.

Es difícil comparar la productividad de las parcelas /

privadas con la de las granjas colectivas. Se pue­de considerar que la productividad del sector privado es más elevada ya que el rendimiento por hectárea es allí superior al del sector agrícola socializado. Algu­nos autores soviéticos sostienen el punto de vista in­verso, arguyendo que el sector privado es menos eficaz, ya que el rendimiento por trabajador es más débil que en el sector socializado. Hay que comparar lo que es comparable; los dos sectores, privado y pú­blico, no producen los mismos bienes agrícolas. El sector privado. especializado en ganado menor y en horticultura, obtiene excelentes resultados por hectá­rea gracias a un trabajo esmerado e intensivo. El sector socializado. especializado en cultivos de cereales y forrajes. tiene buenos rendimientos por trabajador

( El- sector privado. Las parcelas individuales for­

man en la URSS un sector privado que comprende

)

13 millon~s de familias de koljosianos, 10 millones de

familias de trabajadores de los sovjoses y más de 10 millones de trabajadores de otros sectores.

En 1979, la produción privada abastecía 60% de patatas; 42% de frutas; 96% de conejos; 40% de carne de cerdo; 40% de pollos; 17% de carne de vaca y de ternera (Fuente: A. Nove, Soviet agriculture, New Data, Soviet Studies, 1982/1).

Según el economista soviético Shmelev, las tierras "privadas" sembradas de árboles frutales tienen una

productividad 12 veces superior a la del sector socia­

86

(¿)

87


Economias socialistas de Seurot,hasta pag45


I. ¿QU~ ES UNA ECONOMtA SOCIALISTA?

l. CÓMO DEFINIR UNA ECONOMíA SOCIALISTA: LA NECESIDAD DE UNA IIEFINICIÓN "IDEOLÓGICA" DE UN SISTEMA ECONÓMiCO

~

EXISTEN dos grandes tipos de definición de un sistema económico socialista.tEn un enfoque puramente eco­nómico se define una economía socialista como una economía de planificación centralizada; en un enfo­que ideológico, se considera como socialista toda eco­nomía en que la prop'iedad de los medios de produc­ción es "socializada" Estas dos definiciones tienen en común una característica esencial:finduyen como cri­terio fundamental un factor institucional considerado como característicot son dos enfoques institucionales.

Cualquier otro análisis ha sido, hasta el presente, un

fracaso. En particular se ha tratado en vano de definir un sistema económico por sus objetivos; peroftodQs estos sistemas tienen por finalidad asegurar el bienes­tar de los ciudadanos.,

El cri.terio "ideológico" parece preferible al criterio "económico" porque existen economías socialistas en las que el plan central desempeña un papel secunda­rio (Yugoslavia, URSS durante la NPE) y se podrían

imaginar economías capitalistas "administradas" en que el plan central regula una gran parte de las ac­tividades económicas.

'11II

7


Es así más cómodo definir una economía socia­lista como una economía en que la norma es la pro­piedad social de los medios de producción. tse era el criterio mantenido por Stalin y es la definición que figura en todas las constituciones de los países de Eu­ropa del Este.

f. ¿UN MODO DE PROPIEDAD DEFINE UNA IDEOLOGíA?'

El criterio del modo de propiedad de los medios de producción se adapta particularmente bien a la dis­tinción entre economía capitalista y economía socia­lista, pero se adapta menos a la caracterización de la economía soviética en relación con la del Imperio inca que conoció una cierta forma de socialismo, o al es­tudio de las diferencias entre una economía socialista y una economía comunista. Sin embargo, es posible en el siglo xx aceptar ese criterio, ya queJel problema central de la elección de una organización económica reside en la alternativa: socialismo o capitalismo'

El concepto de propiedad social de los medios de producción no es muy claro; es más extenso que el de propiedad estatal y puede ser considerado como distinto del de propiedad colectiva. Si una comuna es propietaria de una planta siderúrgica situada en su territorio, hay ahí una forma de propiedad coiectiva de los medios de producción; sin embargo, la orto­

doxia soviética considera que no es una propiedad so- . cial porque los intereses de la comuna pueden divergir de los de la sociedad considerada en su conjunto.

-' Los teóricos de los países socialistas consideran, en

8

l

h;

general, que la propiedad social de los medios de pro­ducción es la conjunción de los dos criterios.

. a) La sociedad completa dispone efectivamente de los medios de producción. Es el criterio de propiedad pública en que la propiedad estatal es la forma utili­zada por los país~s socialistas.

. b) Los medios de producción son empleados en in­terés de toda la sociedad. ..o

Este segundo criterio se enfrenta con el problema

de definir el interés general.

~

I

I

l

3. ¿Es SUFICIENTE LA IDEOLOGÍA PARA CARACTERIZAR UN SISTEMA ECONÓMICO?

- Cuando se quiere describir la economía de una na­ción y explicar su situación, se hace referencia a tres tipos de criterios:

La ideología: ¿Es una economía socialista?

El nivel de desarrollo: ¿Es una economía industrial,

subdesarrollada, etcétera?

Las características geográficas: ¿Hay recursos natu­rales importantes? ¿Cuáles son las posibilidades de comunicación?-4>

Es claro que no se administra de igual manera un país "muy vasto" que un país "muy pequeño". A primera vista, puede parecer que un país muy vasto admitirá una gestión menos centralizada que uno "pequeño". Ahora bien, la observación de los hechos no confirma esta hipótesis: por ejemplo, la economía de la URSS es más centralizada que la de Hungría. Esta paradoja se puede explicar con facilidad. En pri­

"

9


mer lugar, un país "pequeño" está, en general, más abierto a los intercambios internacionales y la compe­tencia internacional limita las ambiciones centraliza­dOras del Estado. Sin embargo, hay otra explicación más general y más profunda: es ciertamente más fácil dirigir de manera centralizada un país "pequeño", pero allí donde la centralización es fácil, es a menudo

innecesaria~i el Estado quiere dirigir la vida econó­

mica, tiene que elegir entre dos caminos: por un lado, la dirección directa de las actividades económicas, y por el otro, el posterior control de las decisiones de las unidades autónomas. La dirección ab anteriori (cen­tralización de las decisiones) es posible en los países "vastos" y en los "pequeños". El control a posteriori no es practicable en un gran país en el que la infor­mación circula con lentitud; advertido tardíamente, el Estado central reacciona muy tarde, 'de modo que sus correcciones (estímulos o acción directa por medio del crédito y el impuesto en una economía donde las decisiones son descentralizadas) producen su efecto con

un retraso adicion~i el estado de un país de gran

superficie, con comunicaciones difíciles, quiere pesar sobre la vida económica, sólo puede hacerlo por me­dio de su intervención directa en las decisiones co­rrienteS':4Eso explica por qué, estando en igualdad de condiciones, un país "vasto" es más centralizado que

un país "pequeño". En la Rusia zarista ya había una economía fuertemente centralizada y, por lo menos

hasta las recientes mejoras a los transportes y las transferencias de información, los dirigentes de un país vasto sólo tenían alternativas entre la gestión centralizada de la economía y la no intervención en

10

~

( t_

el terreno económico (contrariamente al Estado zaris­ta, el gobierno federal de Estados U nidos optó por el segundo camino).

Es igualmente obvio que una economía industrial moderna y un país subdesarrollado no contendrían las mismas instituciones de crédito, de gestión, etcétera.

Por cierto, las instituciones de la URSS han servido de modelo a las instituciones de los otros países socia­listas de Europa del Este. Casi no hay duda de que las instituciones económicas soviéticas, que datan de 1918-1930, en lo esencial han sido en gran parte deter­minadas por las condiciones de funcionamiento de la economía rusa de 1914. La Rusia zarista era un país vasto,. con una administración fuertemente centrali­zada y el Estado jugaba un papel importante en la vida económica. Este contexto contribuyó en gran me­dida a precisar la naturaleza de la propiedad social de los medios de producción, entendido en el sentido de propiedad estatal. Esta propiedad estatal vio evo­lucionar su campo de aplicación; la ideología socia­lista se adaptó a la distribución de las tierras entre los campesinos en 1917. Las sucesivas prioridades de la política económica de los países socialistas y las re­formas estructurales han sido más el resultado de cir­

cunstancias que.el fruto de la evolución de los dog­mas ideológicos:

I 4. Los DIVERSOS TIPOS DE ECONOMfAS SOCIALISTAS

Modelo centralizado " modelo descentralizado. El pa­pel desempeñado por el Estado central en la vida eco­

11


nómica es el mejor criterio de diferenciación de las economías socialistas actuales. Este papel se describe a menudo a partir del grado de centralización de la economía.

IEn un modelo por completo centralizado de socia­lismo, las decisiones del poder central incluyen todo lo relativo al volumen de producción de cada em­presa, a la estructura de sus costos, a la distribución de los factores productivos, así como todo lo concer­niente al consumo privado. En un socialismo total­mente centralizado, los apartamentos, los vehículos y todos los bienes de consumo como el pan, el azúcar, etcétera, son otorgados por el EstadolTal modelo es casi inconcebible, en la práctica, fuera de los periodos de guerra. Señalemos que la centralización de las de­cisiones no implica la existencia de una planificación imperativa a mediano plazo; podemos suponer deci­siones centrales corrientes tomadas día con día. Sin embargo, todos los Estados socialistas centralizados han adoptado una planificación imperativa porque es dificil y costoso calcular y decidir la distribución co­tidiana de los recursos.

. Un modelo por completo descentralizado correspon­de a una economía donde cada agente (familia o em­presa) es responsable de sus decisiones y donde cada quien determina su consumo y su producción sin te­ner que acatar las directivas que emanan del poder

central. El mecanismo de regulación de tal economía

(es decir, el mecanismo que hace compatibles las in­tenciones de los diversos agentes en concordancia con su actividad) es el mercado y no el plan; se habla en­tonces en este caso de socialismo de mercado. No se

12

~

t".s...

debe oponer socialismo y economía de mercado por­

que -al menos en teoria- pueden existir sociedades

donde haya propiedad social de los medios de pro.

ducción y regulación por el mercado.IEl problema

que tendría que resolver tal sociedad es el encontrar los estimulos que estimulen a los productores a sa­

tisfacer lo mejor posible la demanda aunque no sean,

en cierto grado, propietarios de sus herramientas de producciól!'

Si omitimos estos casos extremos, se puede definir una economía centralizada como una sociedad donde las únicas relaciones que existen entre los agentes eco­

nómicos son las relaciones de subordinación jerárqui­

ca, es ,decir, verticales (el Consejo de ministros da sus directivas a cada ministerio, que a su vez 10 hace a cada grupo de empresas, que a su vez distribuye las tareas entre las empresas). En esta economía adminis­trada, la empresa individual actúa en función de las

directivas que le dan las autoridades jerárquicas, sin

tener en cuenta los indicadores del mercado en cuanto a la escasez de los recursos o en cuanto a los deseos de

los compradores. La empresa es un agente de ejecu­

ción y no un centro de decisión.

Un modelo descentralizado es un modelo de fun­

cionamiento en que las relaciones horizontales (entre

empresas, entre una empresa y sus clientes, etc.) jue­

gan un papel mayor en el volumen y la estructura de la producción.

. ,1­

I Las economias de tiPo soviético (ETS). Las economías

del socialismo real son más o menos centralizadas. El papel de las decisiones centrales en los terrenos de la

q

13


inversión Y de la elección del volumen de producción varia de una economía a otra. I

Es cómodo mantener un modelo de referencia tan cercano como sea posible a una realidad observable y definir las economías con relación a aquél. El modelo

central alrededor del cual gravita n las e.:onoinías so­cialistas es el modelo soviético, que corresponde a un elevado grado de centralización.lLas economías cuyo modelo de funcionamiento es esencialmente copiado de ese modelo, constituyen las economías de tipo so­viético (ETS); ese grupo comprende la URSS, Bulgaria, Checoslovaquia, Rumania, la RDA, Cuba y, no obs­

tante algunas pequeñas diferencias en cuánto al papel

real del Estado, Polonia y Hungría. Profundamente alejadas del modo de gestión soviética, encontramos a China y Yugoslavia. Salvo cuando sea precisado explícitamente, sólo trataremos en los siguientes capí­tulos sobre las economías de tipo soviético'

El modelo general de las ETS corresponde a una realidad. Todas las democracias populares europeas adoptaron, entre 1947 y 1949, el modo de gestión so­viético que data de 1929-1930. Las instituciones de estas economías evolucionaron de manera paralela a

las de la URSS pero, a pesar de algunos períodos de descentralización, el sistema. económico soviético per­manece fundamentalmente siendo el mismo que en

1930; es decir, una economía en la que las decisiones de producción son muy centralizadas, aunque las im­perfecciones de los métodos de planificación dejan a las empresas más poder en los hechos que en los prin­cipios.

En Europa, únicamente Yugoslavia (y Checoslova­

14

.....

quia entre 1966 y 1969) alteró con profundidad el mo­delo soviético de gestión y dejó al mercado el cuidado de orientar la producción y la inversión. El sistema húngaro, más abierto al mercado que el estricto mo­delo soviético, se considera aquí como una variante de las ETS, aunque algunos economistas lo presentan como un nuevo modelo de socialismo.

"1

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11. LA PLANIFICACIóN SOCIALISTA

EL PRIMER plan quinquenal fue el de 192'8-1933,pero

se puede considerar que el plan de electrificación (plan

Goelro), adoptado en 1920, fue el primer plan ecO­nómico general. Tal como lo veremos' desde 1917, la idea de una planificación centralizada de la econo­

mía se había hallado muy presente entre los círculos'

de pensadores más diversos, incluso entre los medios

más hostiles a los bolcheviques Y favorables al go­bierno provisional de Kerensky o al regreso del za-, rismo.4Es interesante señalar que diversos autores, no..,

marxistas en general, expusieron anticipadamente los

principios metodológicos de la elaboración del plan, los cuales son motivo de honores en la actualidad en los países socialistas.

l. Los ORÍGENES DE LA PLANIFICACIÓN

No se encuentra en los escritos de Lenin ninguna concepción precisa de la planificación sino hasta la Revolución de octubre de 1917. La única idea que siempre estuvo presente en su obra es la nacionaliza­ción de la banca, lo que debía permitir dominar a las empresas privada,.s.;...J

La idea de coordinar las actividades de los agentes económicos según una planificación centralizada, es

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L

1

anterior al ascenso de Lenin y de los bolcheviques al poder. En julio de 1917, el primer ministro Kerensky asigna al Consejo económico la misión de establecer un plan de toda la actividad económica y financiera, y en el, mes de agosto el "comité económico princi­pal" establece una' metodología para la elaboración de los planes económicos en el que ya aparecen los principios del.método de balanzas.

Así, políticamente, la planificación no debe nada a la llegada de los bolcheviques al poder y, en el nivel de las bases teóricas, no tiene que ver gran cosa con el pensamiento marxista. En efecto, fue un antimarxista convencido y cercano a los blancos, Gnnevetikij, quieñ publicó en 1919 un programa económico de creci­miento acelerado, fundado en la expansión de algu­nos sectores claves.1

V. [-Crinevetskij (1871-1919) fue rector del Institu­to de Tecnología de Moscú en 1918, después de haber organizado, de 1914 a 1917, la producción y la distri­bución de carburante. En 1918 impulsa las asociacio­nes de ingenieros hostiles a las nacionalizaciones. En su obra Las perspectivas de la industria rusa después de la guerra, publicada en 1919, propone toda una serie de proyectos de inversiones proritarias que se retornarán en el plan Goelro y en el primer plan quinquenal: centralización de la producción de elec­tricidad conforme a una r~ de grandes estaciones regionales; construcción de una gran central sobre

f

1

.l

1 Sobre el papel de Grinevetskij se debe consultar: L. Smo­linski, Planning without Theory 1917-1967, Surver, julio de 1967; L. Smolinski, How it R'fally Began, Survey, abril de 1968.

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los rápidos de!... I!~ (ésta fue construida en 1926­1932);- construcción de un combin!l~~ ~e acerías en el Kuznetsk (realizado en 1928-1932); construcción de la vía férrea Turk-Sib (puesta en construcción en 1930).

En diciembre de 1917, Lenin creó el Consejo Supre­mo de la Economía Nacional (VSNKH) con base en el modelo del "Comité económico principal" de Ke­rensky. Krjijanovskij recibió entonces la misión de preparar el plan de electrificación (plan Goelro); él siguió los grandes lineamientos de la obra de Grine­vetski j, la cual había tenido una gran repercusión. Además era necesario precisar las relaciones entre los sectores de la economía nacional. En sus obras (pu­blicadas en Moscú en 1957), Krjijanovskij explica que siguió los principios expuestos en la obra Der Zu­kunftsstaat (El Estado del futuro) de Karl Ballod, publicada en Berlín en 1898 y cuyas seis traducciones al ruso aparecieron entre 1903 y 1906.

Karl BaIlod (1864-1931) debe ser considerados..olllO-­eI"" paáié de lo!! principios-SOv-iéilOOs de-c-eñtr-aÍiza~

y de asignación djre.cta de los Iec:!!sos. Su verdadero nombre fue Karlis Balodis, pastor luterano que ejer­ció su ministerio en San Petersburgo en 1888 antes de aprobar un doctorado de geografía en la Univer­sidad de Jena y de estudiar economía política en Ber­lín. Profesor en Berlín de 1905 a 1919, regresó a Le­tonia en 1919 y ocupó un escaño en las bancas de la izquierda del parlamento letón. Der Zukunftsstaat, publicado en 1898 y revisado en 1919 y en 1920, es una respuesta a las teorías de Marx, quien, según BaIlod, desdeñaba el papel del progreso técnico, el que para BaIlod constituía la condición primordial

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~

para las mejoras en la situación de los trabajadores.

Las edicione~ de 1919 y de 1920 contienen las grandes líneas de una planificación quinquenal, prevista para la Alemania posterior a la primera Guerra Mundial. La economía que describe BaIlod es una sociedad de rac1OOamiento generalizado; el Estado define las--ne­cesidades según los criterios objetivos proporcionactós por los biólogos, los agrónomos, et¿ Coñ -base en estos requerimientos, el poder central distribuye los recursos entre las ramas segUn las indicaciones de los ingenieros y las enseñanzas de Ía experiencia. BaIlod dibuja en sus menores detalles una economía centralizada de racionamiento.

2. COHERENCIA, EFICACIA Y OPTIMIZACIÓN DE UN PLAN ECONÓMICO

­

Desde los orígenes de la planificación se presentaron (

dos grandes problemas metodológicos: 7

a) La elección de objetivos particulares.

)

b) La coherencia i!lterna del plan~

El primer problema no había tenido una respuesta

teórica satisfactoria hasta la aparición delJ;; escuela

soviética de planificación óptima, la cual demostró que los objetivos de producción del plan debían ser soluciones de maximización, en función de la utilidad

)

colecti~En razón de las dificultades teóricas y prác­ticas para determinar tal función, la elección de los objetivos de producción del plan no se define de ninguna manera en forma rigurosa a partir de los criterios de utilidad social. Los objetivos de produc­

¿

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­


menos acero sin necesidad de usar más cantidad de otro materiaJ. Hay, allí, desperdicio de acero, y el plan es equilibrado pero ineficaz.

El primer problema que se plantea es la optimiza­ción del, plan: la elección de los objetivos de pro­ducción sólo 'puede resolverse recurriendo. a la teoría económica del bienestar que todavía está desprovista de aplicaciones prácticas.

La eficacia del plan sólo puede ser asegurada por un buen conocimiento de la función de producción de cada bien. Desde un punto de vista práctico, los mé­todos input-output, que expondremos a continuación, son una aproximación de las funciones de producción.

La coherencia del plan se establece baslante bien por los métodos tradicionales de planificación (mé­todo de las balanzas) sobre los cuales volveremos a tratar más adelante.

-

cjón final permanecen en el ámbito político y consti­tuyen, por lo tanto, un dato exógeno para el planifica­dor, en lugar de ser el resultado de un procedimiento

'económico de optimización. La elección de los obje­tivos plantea el problema de la optimización del plan.

La coherencia )nterna del plan fue asegurada muy pronto por el método "de las balanzas" (o de los ba­lances, según una terminología más afortunada pero menos frecuente), que había sido empleado a partir del plan de electrificación de la URSS (plan Goelro) en 1920.

Si retomamos estas cuestiones desde el punto de yista de la teoría económica, un plan, como todo progra­ma de producción, puede estar dotado de tres virtu­des. Puede ser:

a) Coherente o equilibrado, eso significa que la oferta y la demanda de cada bien son iguales;

b) Eficaz, en este caso la producción de un bien sólo puede ser incrementada a costa de un baja en la pro­ducción de otro bien, a partir de un nivel dado de utilización de los recursos disponibles;

e) óptima, la elección de la estructura de produc­

ción (tal volumen de acero, de chocolate, de automóvi­les, etcétera) es la que asegura mejor la satisfacción de las necesidades entre todos los planes eficaces posibles.

,La optimización implica la eficacia que, por sí mis­ma, contiene la coherencia, pero un plan coherente puede ser ineficaz y entonces no es óptill!il Así, el plan puede prever una fuerte producción de acero igual a la demanda de acero de las fábricas que pr,o­ducen las máquinas, mientras que el mismo volumen de tales máquinas podría ser producido utilizando

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~

d

3. LA ADMINISTRACIÓN DE LA PLANIFICACIÓN

Los organismos de planificación. La estructura admi­nistrativa de las instituciones de- planificación de las ETS es una jererquía de tres niveles:

a) La Oficina central del Plan (Gosplan en ~a URSS) que solamente recibe instrucciones del Consejo de mi­nistros.

b) Los ministerios industriales (industria automo­triz, construcciones mecánicas, construcciones mecáni­cas para la industria ligera, construcción de tractores y maquinaria agrícolas, industria electrónica, etcétera) cuyo número varía según los países y 'las épocas.

1

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c) Las empresas que, desde 1964-1968, fueron re­agrupadas en uniones de empresas y la unión de em­presas es a menudo el centro de decisión.

A esta estructura de decisión y de ejecución se de­ben sumar los órganos de control que son el Partido

Comunista (o su equivalente en la RDA, Polonia, et- , cétera) y la banca. El servicio general de suministro (Gosnab) juega un papel por igual preponderante en las modificaciones, del plan anual de las empresas.

Planificación a corto, mediano y largo plazo. 41 El plan

.g,¡¡inquena1. El plan quinquenal es un plan a mediano plazo que sólo es directamente utilizable por las em­presas; cubre un período de cinco años y tiene una periodicidad de cinco años. Este último punto no es una evidencia. Se pueden concebir planes quinquena­les de periodicidad anual, es el principio de la pla­nificación deslizante: al plan 1979-1983 le sucede, en 1980. el plan 198()'1984; después, el plan 1981-1985, etcétera., Las dependencias de planificación de los paí­ses socialistas han tratado de recurrir a una planifica­ción deslizante, pero la dificultad de los trabajos de preparación de un plan quinquenal impide actual­mente que se establezca uno cada año o incluso cada dos o tres años. Los planes quinquenales se suceden cada cinco años y en las mismas fechas para los países miembros del COMECON (1976-1980, 1981-1985. etc.).

El plan quinquenal no es imperativo; solamente el plan corriente (anual o trimestral) es obligatorio para las empresas. Por otra parte, el plan quinquenal no contiene ninguna directiva específica para un direc­tor de empresas. El papé! del plan es, ante todo, pro­

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~

gramar las grandes inversiones en función de objetivos de producción a mediano plazo. Hay que señalar que desde las reformas de 1979-1980, se ha hecho un es­fuerzo para volver más imperativo el plan quinque­nal. Los objetivos de éste están divididos por anuali­dades. De esta manera, en el plan 1971-1975 se tiene prevista la producción de acero para 1974.

~El plan anual. El plan anual es el plan obliga­tOrIO para las empresas y está dividido en planes tri­mestrales. Los objetivos globales de un plan anual se derivan de los cortes previstos en el plan quinquenal, pero se pueden observar correcciones que a veces son importantes. De esta manera el plan anucil para 1974, publicado en diciembre de 1973, preveía una produc­ción de acero de 135.9 millones de toneladas. en tanto

que el plan quinquenal 1971-1975 había previsto para

1974 una producción de 138.1 millones de toneladas;

en cuanto al gas, estas cifras son de 257 y 280 mil mi­llones de metros cúbicos.2

El plan anual, a su vez, es revisado frecuentemente, y no es raro que la última versión del plan anual de una unión de empresas sea suspendida en septiembre o en octubre del año de que se trata. De esta manera no tiene mucho sentido decir que el plan anual ha sido ejecutado si no se precisa de qué versión del plan se trata. Una empresa puede recibir un plan para 1980 en noviembre de 1979 y un último plan para 1980 revisado en octubre del mismo año, por lo que se de­ben comparar los resultados de 1980 con la versión del plan 1980 remitida a finales de 1979.

2 A. Nove, "La Economía Soviética", Economica, 1981, p. 28.

23


~ -- e) La planificaCión a largo plaw. El primer plan l­

a largo plazo data de la decisión del XXII Congreso ]

del Partido Comunista de la URSS en 1961. La cos- '

tumbre se extendió y todos los países miembros del COMECON han establecido un plan a largo plazo (1976­1990), cuyo obj~tivo no es guiar la acción de las em­presas sino coordwar las previsiones tecnológicas, de­mográficas y económicas.

A partir 'de- toda una serie de previsiones sobre el

progreso técnico, sobre la evolución de los recurl>os .laborales y "de las materias primas, así como sobre la evolución' de la economía mundial, los servicios de

.planificación elaboran, en función de los objetivos sociales y económicos determinados por las autorida­des políticas, una gama de programas de desarrollo de las distintas ramas industriales. A ello se agregan pro­yectos bastante precisos para aumentar los intercam­bios internacionales dentro del COMECON.

El interés de los planes 1976-1990 no reside en los objetivos proyectados sino en los análisis de las con­secuencias del progreso técnico, ya se trate del nivel de la evolución de la estructura de las calificaciones profesionales o del nivel del estilo de vida a finales del siglo. El plan a largo plazo de la URSS intenta también prever el desarrollo de ciertas regiones de Siberia.

4. EL MtToDO DE LAS BALANZAS

Las balanzas son los balances prospectivos en donde se presentan los recursos previstos y los usos previs­tos de un bien.

24

L

­

Ejemplo (muy simplificado) CUADRO 11.1. La balanza del acero para 198J

Recursos

(en miles de toneladas)

Empleos

1. Producci6n prevista

1. Nec.esidades previstas para las industrias (subdividida

por ministerios técnicos')

11. Exportaciones

111. Stocks deseados al

31-XII-1983

IV. Otras necesidades

11. Importaciones 111. Stocks disponibles

al 1-1-1983

IV. Otros recursos

Esta balanza de acero es una 'balanza física~ 'esta­blecida en términos físicos (toneladas, metros, nú~ero de unidades, etcétera) y no en valor (rubIos, zIotys, etcétera). Además de las balanzas físicas, existen ba­lanzas de valor que aluden a los flujos financieros y balanzas de mano de obra. Estas balanzas son anua­les para el establecimiento de un plan anual y quin­quenales cuando se trata de un plan quinquenal.

Las balanzas físicas. a) Elaboración. Aquí describimos cómo' se formula una balanza anual soviética. Los principios continúan siendo los mismos que los de una balanza quinquenal.

En mayo o junio del año precedente al año 'en cuestión, la Oficina central del Plan (Gosplan en la URSS) prepara las balaops de algunos bienes e.sen­ciales bastante condensados (aproximadamente 300 balanzas), teniendo en cuenta la evoluciÓn previsible de la capacidad productiva. ~ada una de estas 'ba­

25


~ ¡

lanzas da origen a un objetivo que es propuesto al ministerio industrial competente; este objetivo global es subdividido en objetivos destinados a las empresas. Las empresas, a las que se comunican estos objetivos, responden indicando sus necesidades de materia pri­ma, de maquinaria, de mant> de obra, etcéter..at Estas demandas son verificadas y dado el caso modificadas por las autoridades tutelares (las diversas dependen­cias del ministerio); el criterio de control es el ajuste de las exigencias de las empresas con las normas técni­cas' elaboradas por las dependencias de la administra­ció'q central y precisadas para cada empresa por una comisión especial.

Los ministerios devuelven al Consejo de ministros y al Gosplan el plan, complementado con las deman­das de las empresas. Las dependencias especializadas del Gosplan preparan las balanzas físicas sobre la base de estas nuevas informaciones y envían una nue­va versión del plan, en la que ciertos objetivos son revisados a la baja y otros a la alza con relación a la primera versión. Estos objetivos son transmitidos a los ministerios y el procedimiento se reinicia. El proceso termina cuando la suma total de las demandas de un

bien es igual a su oferta total. Cuando la última ver- .

sión de las balanzas físicas es aprobada por el Con­sejo de ministros, cada ministerio recibe una dotación

de (actores de producción que reparte' entre las em­

presas. De 300 balanzas en la primera fase de planifi­cación se pasa a aproximadamente 2000 balanzas para la versión final del plan.

b) El alcance del método de las balanzas. La ela­boración de las balanzas físicas requiere muchas rei­

26

~

1

--­

teraciones y por lo tanto mucho tiempo,

imposible proponer' muchas variantes del

r

. coger entre ellas.

El economista norteamericano Levine3 probó que las correcciones sucesivas que el planificador debe aportar a su plan requieren de 6 a 13 reiteraciones antes que el plan esté equilibrado. Un centro de pla­nificación no puede permitirse cálculos tan largos para un plan anual. Manove4 posibilitó un gran progreso en el análisis de los procedimientos planificados, pre­cisando que muy pocas reiteraciones son indispensa­

bles por poco que los servkios de pl'!.nifkación dis- ~. pongan de buenos datos iniciales. En este caso, si el, I

procedimiento se inicia a partir de variaciones pe­queñas en las condiciones de la demanda y la oferta con relación al año anterior, los plazos pueden ser acortados y el plan puede ser terminado en diciembre.

El método de las balanzas puede ser calificado de conservador. en el sentido en que sólo desemboca en un plan equilibrado si las necesidades expresadas por el planificador solamente se alejan muy poco de las producciones efectivas del año precedente. Para cam­bios importantes en los volúmenes deseados de pro­ducción, el método de las balanzas es muy pesado y no culmina en plazos aceptables.

El problema más grave que se plantea al planifi­cador es el de la sinceridad de las respuestas de las

ya que es plan y ~s­

3 H. Levine, "The Centralized Planning of Supply in Soviet Industry", en M. Bornstcin y D. Jo'ussfeld, The Soviet Economy, Irwin. 1963.

4 M. Manove, "A model of Soviet-type Economic Planning", American Economic Review, 1971, pp. 390-406.

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y


empresas. Éstas deben comunicar a sus autoridades tu­telares sus necesidades exactas, especificando correcta­

mente los bienes necesarios. Hay que disponer, en ton- . ces, de una buena nomenclatura de los productos, lo que representa problemas prácticos difíciles.

Las empresas son conducidas inevitablemente a exa­gerar sus necesidades, aun cuando no haya intentos de cometer fraude o de conservar stocks de materia prima. En efecto, es imposible estimar exactamente la cantidad necesaria de un factor productivo, sólo puede existir una aproximación. Este problema es aná­logo al que tendría que resolver un automovilista que conociera bien su vehículo y al que se le preguntara la cantidad exacta de gasolina indispensable para ir de Marsella a París; él sabe que necesita entre 100 y 120 litros según el estado de la circulación, las even­tualidades del viaje, el ajuste de su automóvil, etcé­tera. El jefe de la empresa socialista que debe dar una cifra, procederá como nuestro automovilista, que so­licita 120 litros. En otros términos, se escoge siempre, por precaución, el límite superior de la escala. Si el automovilista pidiera y obtuviera 110 litros, correría el riesgo importante de no llegar a su destino; para el jefe de empresa, el riesgo es no poder realizar el plan de producción.

Además, hay que tener en cuenta las rectificaciones aportadas por el ministerio tutelar que revisa a la baja las pretensiones de las empresas, de modo que para obtener 100 hay que pedir 120. Instruidos por la ex­periencia, los jefes de empresa inflan entonces sus necesidades, estimadas ya de por sí con largueza. Hay ahí una estrategia de "ardid perfecto" porque si se

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--­

piden demasiadas materias primas, se aleja uno en

_ gran medida de las normas técnicas y se corre el ries­go de una inspección severa por parte de los ser­vicios técnicos del ministerio. Toda~ las tentativas de reforma económica han apuntado entonces, entre otros objetivos, a persuadir a las empresas a ser sin­ceras.

Existe también un problema de lenguaje del pla­nificador: aun si el planificador está perfectamente informado, necesita expresar sus instrucciones en for­ma de objetivos a realizar, de directivas precisas. Los indicadores utilizados en la historia de la planifica­ción: producción bruta, niveles de beneficio, costos, recepción y entrega de material, conciernen, cada uno, a un aspecto particular del proceso de produc­ción. Una serie de indicadores sólo muestra una cla­ridad parcial del proceso productivo. Para mejorar la visión de la producción que se desea proporcionar a las empresas encargadas de realizarla, el planificador es conducido a buscar indicadores sintéticos que ex­presen mejor sus propios objetivos en índices utiliza­bles por las empresas. Esta búsqueda de un lenguaje nuevo, de un mejor código, es uno de los aspectos esenciales de las tentativas de reforma.

A partir de las balanzas físicas, el Gosplan y los ministerios envían el plan a las empresas; cada una recibe una lista de los objetivos a ejecutar y una asig­

nación de factores productivos para realizarlos. El plan de la empresa "está tensado", es decir, que los objetivos de producción. representan, si los cálculos del planificador son justos y su información correcta, el máximo posible en razón de los recursos asignados.

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--­

Es paradójico que las firmas sean incitadas a rebasar el plan, eso muestra que el planificador experimenta un prudente escepticismo ante las informaciones que las empresas le han dado.

Con frecuencia se critica el plan tensado, argumen­tando que éste conduce a las empresas a mentir acerca de sus necesidades de factores productivos; pero, o un plan imperativo es tenso por naturaleza, o se pro. duce un derroche organizado de antemano. ¿Qué seria un plan no tensado? Se darian a las empresas más me­dios de los necesarios para realizar el plan. ¿Qué ha­dan éstas de los factores productivos? Almacenarlos indefinidamente es un derroche evidente. ya que los planes siguientes no sedan tensados. Revenderlos o hacer con ellos 10 que quisieran, pero entonces la asignación de estos bienes no estada planificada y se entrada en una economia de mercado.

Se han hecho diversas tentativas para complementar el método de balanzas con un método input-output, a fin de que el planificador pueda directamente apre­ciar las necesidades futuras de factores productivos

sin ser muy dependiente de la información aportada por las empresas. Es muy dificil trazar un cuadro completo inputs-outputs, y cuando éste está termipa­do, ya no tiene vigencia.

El principio del método input-output es sencillo. Se calculan los coeficientes técnicos, expresados como las

relaciones de las cantidades de factores productivos por unidad de producto fabricado. Estos coeficientes se presentan bajo la forma de una matriz, de modo que se pueden calcular las variaciones necesarias de las cantidades de los factores (inputs) para obtener

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---­

determinadas variaciones en las cantidades del produc. to (output).

En las técnicas de planificación este método no ha reemplazado al de las balanzas porque da información importante y considerables posibilidades de cálculo.

No hay certeza de que el método input-output sea un valioso auxiliar de la planificación, en la medio da en que ésta supone que los coeficientes técnicos no varian con la cantidad produ,cida; es decir, que ésta ignora las posibilidades de sustitución y de' rendi­mientos a escala.

. Las otras balanzas. a) Las balanzas-trabajo. Las balan­zas-trabajo son para la mano de obra lo que las 'ba­lanzas ffsicas son para los factores ffsicos de produc­ción. Son menps operativas que las balanzas fisicas en la medida en que el Estado no puede afectar por me­dio de su autoridad al conjunto de los trabajadores; tienen una función de previsión más que de gestión.

Para establecer una balanza-trabajo, se calculan las necesidades de trabajo de cada rama con base en las ba­

"lanzas fisicas que señalan la cantidad de bienes que ca­da rama debe producir iy, además, las anteriores balan­zas de trabájo que señala la situación de los gastos de traba,jo, de cada rama, por cantidad de bien producido.

2> La balanza de los ingresos y gastos de la pobla­ción. Es un balance provisional que equilibra los in­greSos monetarios de-las familias y los gastos en bienes dé consumo reagrupados en grandes categodas. En razón de la imposibilidad de prever con precisión la estructura de los gastos familiares y el nivel de ahorro lfquido, una gran cantidad de las partidas

. 1

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- de esta balanza descama ... prevwones muy incierta.. .

r

En la URSS, el saldo de esta balanza es nulo, gracias a los reajustes más o menos arbitrarios, aunque, en la mayor parte de los países socialistas, se admite un cierto margen de incertidumbre y el saldo no se rinde artificialmente nulo.

El principal uso práctico de la balanza de ingresOs y gastos de la población reside en el establecimiento de los planes de caja de los bancos centrales. La emi­sión fiduciaria (billetes de banco) se determina a par­tir de las previsiones de la balanza anual de los in. gresos y gastos de la población. _

~ Las balanzas globales en valor. Las balanzas glo­bales en valor tienden a asegurar un reparto eq~ili­brado del producto y del ingreso nacional entre las

ramas de la actividad económica y entre las diversas .

categorías sociales. .

La balanza de la economía nacional describe así la es. tructura del producto global entre inversión y consumo.

La balanza de ingresos y gastos estatales es una pre­visión de los recursos públicos y de los gastos resul. tantes del plan de producción; es un presupuesto de las actividades dependientes del plan (del que se ex. cluyen los gastos militares y el manejo de ¡as adminis­traciones que figuran en el presupuesto estatal).

5. LA EJECUCIÓN DEL PLAN Y EL CONTROL POR EL RUBLO

El Gosplan (o su equivalente en los otros países so­cialistas) controla la ejecución del plan de produc.

32'

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ción gracias a las verificaciones de las oficinas nacio­nales de estadísticas y, sobre todo, gracias al trabajo de control de la' Banca central. Mientras la Oficina nacional de estadísticas centraliza las informaciones emitidas por las empresas y procede periódicamente a verificaciones de los stocks, la Banca central admi­nistra las cuentas bancarias de todas las empresas estatales. En la URSS, eso afecta a todas las empresas, pero en las democracias populares hay a menudo pequeñas empresas privadas cuyas cuentas no son ad­ministradas directamente por las agencias de la Banca central.

El presupuesto adjudica créditos a las empresas para que éstas compren, conforme a las directivas del plan, los medios de producción necesarios. Estos créditos son depositados en las cuentas bancarias de las em­presas ante la Banca central y sólo pueden ser utili­zados para efectuar los pagos previstos por el plan. Las agencias de la Banca central tienen como misión con. trolar que las transacciones correspondan a las direc­tivas del plan de la empresa, de las que la Banca cen­tral tiene una copia. La moneda utilizada para esos pagos no es un medio de pago general sino un medio de control administrativo y contable. Es lo que se ll(Jma el control por el rubIo (o por el zloty en Po­lonia, por el marco en la RDA, etcétera). Los flujos monetarios son el negativo (en el sentido empleado por la fotografía) de los flujos reales; el control de los unos es un control, indirecto pero estrecho, de los otros. Las asignaciones de crédito y los pagos adquie­ren la forma de ~scritura figurada en los libros de la Banca central. Esta moneda es exclusivamente escri.

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­

tural y las empresas no pueden utilizarla a su arbitrio; no es una verdadera moneda. ya que no confiere un poder de compra indeterminado. Este estatuto. muy particular. de depósitos de las empresas ante la Banca central. está vigente en todos los países socialistas eu­ropeos, con sensibles atenuantes en Yugoslavia y en Hungría.

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L~

III. LAS REFORMAS ECONÓMICAS

--- '--.-.--­

l. LA FILOSOFíA GENERAL DE LAS REFORMAS I>E LOSAÑOsf963:T968

,

Los o~¡etivos de las reformas. En los años 1963~1968 fueron emprendidas reronñas en todos los países so­cialista~ éstas se llevaron a cabo con una determi­nación más o menos firme según cada país. yrespon­dían a los mismos objetivos y necesidades de revisar los métodos de gestión de las empresas. así como de completar. si no es que de modificar. los procedimien­tos de planificación tradicional.

Hasta el año 1960. aproximadamente. el creCimien­to económico había sido asegurado gracias a nuevas fuentes de factores productivos (en mano de obra por el éxodo rural y en materias primas por la explota­ción de yacimientos más o menos nuevos). Una vez pasada esta primera etapa de desarrollo. se presenta la necesidad de cimentar el crecimiento en la utiliza­ción más racional de los recursos ya existentes. En la jerga de los economistas. se diría que los países so­cialistas pasaron de un desarrollo extensivo: a .uno intensivo. Los métodos de gestión y de planificación heredados de la experiencia soviética de 1928-1930 ya no parecian muy adecuados.

Desde otro punto de vista. la calidad de los bienes de consumo era muy mediocre y la industria produ­

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..


da pocos bienes nuevos, lo que contrariaba la am­bición politica de los dirigentes pos-stalinianos de mejorar el nivel de vida de los consumidores. Para algunos países socialistas, importadores de materia prima y exportadores de bienes manufacturados (RDA, Checoslovaquia, Hungría), era imperioso incrementar la calidad de sus productos terminados en razón de la competencia internacional y al margen de cualquier consideración acerca del nivel de vida interno.

I La idea central, común a todos los proyectos de re­forma, fue que, para resolver el problema de la ca­lidad, se debía privar al productor de su posición de fuerza y otorgar más poder al demandante (consumi­dor o empresa compradora de los bienes de produc­ción) y, en caso necesario, permitirle a éste elegir entre varios productos.

Los principios generales de las reformas. La primera medida necesaria para alcanzar todos e~tO$. objetiu)s es reducir la hipercentralización de la economía~ se­gún los términos empleados por el responsable politico de Alemania del Este, W. Ulbricht, reemplazar los métodos burocráticos de gestión por I!!.é~.QdQ.S-eGGnó­micos. Hablando con claridad, eso significa que se debe reducir el número de los controles, así como el de las directivas obligatorias para las empresas. Éstas deben ser capaces de responsabilizarse de algu. nas elecciones técnicas y, para los reformadores más audaces, aun también económicas.

:En lugar de sólo conocer relaciones jerárquicas ver­ticales (de recibir órdenes y devolver información hacia arriba), las empresas deberían poder establecer

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relaciones horizontales con sus clientes I.provee­dores.

El célebre constructor de aviones Antonov publicó, en 1965, una obra destinada a mostrar la necesidad de una reforma en los métodos de planificación. Subrayó los errores económicos a los cuales con dudan reglas muy centralizadas de gestión. A partir del ejemplo, clásico en la URSS y explotado por todos los refor­madores, de la producción de calzado, demostró que abandonar los modelos anticuados e invendibles a cambio de producir más cantidad de buen calzado se traduciría en una baja del volumen global de la pro­ducción, y por lo tanto en una penalización de las empresas, toda vez que el plan ordena producir el mayor número posible de pares de zapatos, sean ven­dibles o no.

¿Se busca descentra­centralización, para

.fa ambigüedad de las reformas. lizar la economía o aligerar la volverla más eficaz?

A pesar de la identidad de los objetivos generales de los reformadores y de sus proposiciones princi pa­les, es posible clasificarlos en dos campos que en el fondo son diametralmente opuestos.

Están, por una parteflos "descentralizadores", que

piensan que las reformas deben conducir a una des­centralización total de las decisiones económicas. Para ellos, la finalidad de las reformas es confiar a las em­presas lo esencial de las decisiones de la gestión y de la producción~

Por otra parte, Uos "centralizadores" ven en las re­formas el medio de devolver a la planificación centra­

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lizada todo su poder, descargándola_ ~e unamasa de preocupaciones secunáarias. Un plan imperativo muy detallado y conformado por numerosas directivas con frecuencia da por resultado el dejar escapar de las manos del planificador el poder de las decisiones para dárselo al ejecutante. Una empresa que recibe muchos objetivos imperativos pero contradictorios -lo que fue y continúa siendo una situación frecuente- esco­ge entre ellos los que ejecutará y los que no cum­plirá. Una planificación imperativa muy meticulosa reduce el poder real del planificador.

Conscientes de estos problemas, los wrigentes po­líticos más hostiles a la descentralización admitieron la necesidad de las reformas para devolver al plan

central el poder de decisión. I

El conflicto entre estas dos corrientes afloró algunos años después de iniciadas las reformas y culminó -con excepción de Hungría- con la victoria de los cen­tralizadores, quienes replantearon ciertos aspectos de las reformas, susceptibles de debilitar la planificación y de reforzar el papel del mercado.

2. LAs REFORMAS EN LA URSS

La reforma de la administración. A) El restableci­miento de los ministerios de rama. De 1958 a 1965, la administración económica estaba geográficamente des­centralizada. Las decisiones corrientes y la elabora. ción de los planes económicos eran de ]a incumbencia de los consejos económicos regionales (sovnarjozes). Juzgando que este sistema no dejaba suficientes po­

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deres a la administración central y a las empresas, los responsables de la reforma (esto es, a nivel político, Brezhnev y Kosygin) suprimieron los sovnarjozes. No

hay que considerar esta decisión como un retroceso de

l,a descentralización, porque, bajo Kruschev, las em­

presas casi no tenían poder de decisión. Los sovnarjo­

zes garantizaban una descentralización geográfica, pero también una fuerte centralización económica.

La reforma de 1965, buscando dar de manera si­multánea más peso al gobierno central y a las em­

presas, restableció los ministerios especializados de in­

dustrias, siendo cada ministerio responsable de una rama, ampliando el campo de las decisiones tomadas al nivel de la empresa. J

B) La concentracióñ industrial. Con el fin de con­

trolar mejor la actividad de las empresas y mejorar la

productividad, las autoridades persuadieron a las em­presas a reagruparse. Así,;lUeron creadas las "uniones de empresa~(a veces llamadas en la prensa occiden­tal "asociaciones de producción" o "grandes empre­sas"), que son las intermediarias entre el ministerio de industria y la unidad de producción. Esta concen­tración industrial es a 'la vez una concentración hori­zontal y una concentración vertical (al menos en al­gunas industrias). En efecto, empresas de una misma rama se asocian a nivel local e incluyen en este agru­pamiento a institutos de investigación y a empresas que utilizan directamente sus productos.

La creación de uniones de empresas responde a la

convicción de los dirigentes socialistas de que existen importantes economías a escala en todos los sectores; es decir, las uniones podrían especializar a cada una

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de las empresas y economizar en gastos de administra­ción y de investigación científica. Después de la re­forma, la experiencia no confirmó claramente la exis­tencia de estas economías a escala, pero puso de relieve la principal virtud de esta concentración, desde el punto de vista del poder central: mayor facilidad para los controles administrativos. Es más cómodo

administrar unas cuantas empresas muy gr~n2~s_9..ue

un gran número de pequeñas empresas. ASí, se com­prende por qué la reforma administrativa fue el úni­co punto irreversible de la reforma de 1965.

La reforma de los precios. La mayor parte de los pre­cios son fijados por la administración, ya sea en el ni­vel nacional por el Comité estatal de precios, o bien en el nivel local por un comité regional o munici­paYDe esta manera, la oficina de precios de la ciudad de Leningrado, en la URSS, fija aproximadamente 10 000 precios al mayoreo y 20 000 precios al detalle.

Los precios al detalle son determinados en razón de las prioridades de consumo determinadas a su vez por el Estado, los cuales serán examinados en el capítulo

dedicado al consumidor; por otra parte, la reforma

de 1965 no marcó un cambio fundamental en el modo de establecer los precios.

Ha sido diferente para el caso de los precios al ma- .

yoreo -relativos a los intercambios entre las empre­sas-, los cuales son un elemento determinante para el cálculo de los productos y de los costos de las em­presas. De 1926 a 196~, .!!>s_p~c~os industriales se calcu­laban de la sigl)iente manera: p = e + a e, donde

p' -es el precio, e los costos materiales promedio de

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L~

la rama y a un coeficiente arbitrario que representa la tasa de beneficio de la empresa. El hecho de excluir

los costos salarial«:.s sIel cálculo de precios ind~

las empresas,- en forma indirecta, a utilizar con lar­gueza los factores físicos, es decir, a derrÓcharlos y a economizar en trabajo, ya que los productos y los bonos de las empresas son evaluados, desde la refor­ma, a partir del valor de la producción y por lo tan­to del precio; es por eso que se decidió cambiar la forma de deterññnar los precios.1 El método que s.e conservó fue el del precio-costo promedio, es decir, p = (e + v) (1 + (3) donde v designa los costos salariales y f3, una tasa de beneficio. Numerosos eco­nomistas soviéticos criticaron esta forma de cálculo, señalando que una empresa que fabrica muchos bienes no puede repartir sus costos fijos entre sus diversos productos. El cálculo de los nuevos precios fue bas­tante largo y las listas de éstos ocuparon 38000 pági­nas en el momento de su publicación: el lQ de enero de 1967 para los bienes de consumo, el lQ de julio de 1967 para los bienes de producción y el lQ de enero de 1969 para los materiales de construcción.. Estos precios fueron parcialmente corregidos en 1973.

La revisión de los índices de resultados 'Y de los es­

!lrnulos. Ames de 1~65, el objetivo más grande im­puesto a las empresas por el planificador era el vo­lumen de producción bruta, que no tomaba para nada en cuenta la calidad del product~ Para corregir esta

1 CJ. B. Bornstein, "The Administration of the Soviet Price System", Soviet Studies, 1978/4.

l'

41


.....

insuficiencia, los reformadores reemplazaron este ín­

dice por índices en valor, tales como el valor de la

producción vendida y el nivel de beneficios de la em­presa.

Subsistieron numerosos objetivos tradicionales: ni­

vel de la inversión; órdenes y entrega a tal o cual empresa de los productos terminados; fondos de sala­

rios por pagar, etc. Hay que subrayar que la reforma

soviética nunca dejó a las empresas la elección de sus

dientes ni de sus proveedores, lo que hubiera sido

una reforma radical de la naturaleza del sistema eco­

nómico, ya que las relaciones de mercado hubieran

sustituido al plan como coordinador de las activida­des productivas.

La reforma de los estímulos fue a fin de cuentas

más importante que la de los índices de resultados.

Hasta 1965, las _el1!pJ:eSa5 disJl9Rían-de-un..solo fondo

d~ulos que servía para pagar las -F~imas y para

financiar las actividades colert;v::I!i: .5P-Ciocukw:a!es. El

monto de este fondo de empresa era decidido por

el ministerio tutelar y era, en gran parte, indepen­diente de los resultados de la empresa.

La reforma de 1965 reemplaza el fondo de empresa

por tres fondos diferentes:

Fondo para el pago de primas.

Fondo sociocultural.

Fondo para el desarrollo de la producción.

l Los recursos de estos fondos provienen de los bene­

ficios de la empresa y sus dimensiones correspondien­

tes son fijadas por las autoridades tutelares con el fin

de evitar que una empresa COn beneficios insuficien­

tes alimente un fondo reduciendo los otros dos. J

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­

El fondo Para el pago de primas sirve para pagar las primas, individuales o colectivas, a los trabajado- ,

res, cuyo ingreso entonces proviene en Parte del fondo de salari~l-independiente de los beneficios-, y el resto, del (ondo para el pago de primas, ligado a los beneficios de la empresa.

¡El fo~<!o sociocultural es manejado por el sindicato de la empresa y financia las actividades recreativas (celebraciones, etcétera) y culturales (conferencias, fun­ciones de cine, representaciones teatrales). También se utiliza p~ara construir o mejorar las viviendas de los trabajadorg..

El fondo para el desarrollo de la producción es la innovación más interesante de la reforma en la em­presa. Debe servir Para financiar las pequéñas inver­siones en mantenimiento que la empresa pudiera de­

cidir por propia inici~ Esta medida introduda, en

su origen, una verdadera descentralización de la in­versión.

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~. LA REFORMA HÚNGARA

En 1968 fue introducido el "nuevo mecanismo eco­nómico", que tenía como principio combinar los me­canismos de mercado con un control centralizado del Estado. Esto era, por tanto, un rechazo a la gestión centralizada, camino en el que no se comprometió ningún otro país miembro del COMECON.

La reforma de los precios. En la idea de los reforma­dores-tmng~ los precios debeD refteJar-sitnultánea­mente los costosCIe:producción ".Ia ctliélád del prO.

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ducto, lo que iIDPli~ una cierta~exibilida~ en los

precios. Una obligación suplementaria fue sumada a este principio: los precios pueden ser flexibles a con­dición de que el índice de precios al consumidor no varíe de manera sensible.

Para responder, en las mejores condiciones, a esas preocupaciones contradictorias, los reformadores hún­

garos instauraron no uno, sino tres llpos tte precios:

1:.os precios fijados por el Estado: esto a-t3ñé a las

materias primas, a ciertos bienes semi terminados y a

una parte de los bienes de const.imo:--- en especial los alimenticios.

Los precios libres: se trata de precios al mayoreo

de una buena parte de los, bienes industriales y de

los precios del mercado libre (por ejemplo, mercados

campesinos). ­

~ Los precios de flexibilidad limitada: estos precios

pueden fluctuar libremente, dentro de ciertos límites

determinados por las autoridades centra~ En esta

categoría entran los precios de numerosos bienes de consumo y de algunos bienes de producción.

Las barreras entre estos tres tipos de precios no son

herméticas. A partir de 1968, numerosos bienes de

precio libre han ingresado a la categoría de bienes

cuyo precio es de flexibilidad limitada.

La libertad, aunque limitada, de los precios al ma­

yoreo de los bienes de producción, responde a la vo­

luntad de dejar a los precios el papel de guía de las actividades de la empresa. Una empresa que debe

elegir entre dos factores de producción escoge aquel

que, con rendimiento igual, sea más escaso. Esta es­

casez debe ser expresada en los precios y, si la cre­

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­

ciente demanda de un bien lo hace más escaso, es conveniente que su precio se eleve para testimoniarlo.

Los precios de los bienes de consumo son estrecha­mente vigilados, salvo los de mercados paralelos -so­bre los que volveremos a hablar- a fin de que el poder de compra de los trabajadores no resulte re­ducido.

La reforma de la Planificación de la estión de la empresa. Los ODJetIVÓS o Igatorios de produccl n an desaparecido, salvo cuando se trata de cumplir con acuerdos internacionales. La empresa deviene, enton­ces, autónoma y responsable de su gestión, mientras que antes de 1968 el plan central decidía sobre las asignaciones de los factores productivos, sobre la elec­ción de las técnicas, así como sobre IQs volúmenes a producir.

A partir de la reforma de 1968, la empresa es libre de escoger las cantidades que producirá, así como a sus proveedores y clientes. La empresa establece por sí misma un plan a mediano plazo y lo somete a su ministerio tutelar, el cual da su opinión y busca coor­dinar las actividades de las diversas empresa5."La apro­bación del ministerio no es necesaria y la empresa tiene derecho a modificar su plan por su propia ini­ciativa, sin tener en cuenta las observaciones de las autoridades centrales. La ejecución y la no ejecución del plan no tiene ninguna consecuencia a nivel ad­ministrativo y no se juzga a un director de empresa en función del grado de realización del plan; todo esto es especifico de Hungría y no se encuentra en ninguna otra economía planificada.

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